Monthly Archive for Mayo, 2007

tránsitos

Pulsa para ir a la animación


El biobutanol es un biocombustible de segunda generación que no precisa ningún cambio en los motores de los coches. El biobutanol puede usarse puro o mezclado con gasolina convencional, por lo que la transición de una a otro sería –en principio– fácil.

Buscando por la red he dado con el sitio de BP DuPont BioFuels, dedicado al proyecto conjunto de BP –una petrolera–, y DuPont –una química– sobre este biocombustible. Ambas afirman en su web que a finales de este año comercializarán su primer producto. Hoy en día los biocombustibles apenas representan un 2% del consumo en el transporte, pero ellos aseguran que en un futuro podrían llegar al 30%.

This is just the beginning,

dicen.

  • Para ver la animación de BP y DuPont sobre el biobutanol, pulsa aquí.
  • Gracias, mia!
  • el apagón

    Llego a través de crisis energética hasta un texto de hace unos cuantos años, donde el protagonista cuenta como si escribiera en un diario el fin del suministro de petróleo en una ciudad de Estados Unidos. En dos meses, 60 días, el mundo habrá cambiado para siempre…

    Gabriel Tobar tiene la historia traducida aquí.
    El original, en inglés, aquí. Es largo (como todo) pero vale la pena.

    oportunistas del negocio

    Llevo tiempo preguntándome cuál es la postura de las grandes petroleras ante el pico del petróleo. Me resulta imposible creer que no hayan leído ningún artículo en la prensa ni ninguno de los libros que incluso yo me estoy leyendo, ni visto un documental en la tele u ojeado un triste informe alertando sobre el fin del petróleo. Según tengo entendido, el poder de las petroleras (las cantidades industriales de dinero que ganan cada año) sólo puede conseguirse conociendo muy bien cómo funciona el mercado. En mi opinión, si hay una industria que personalice el capitalismo salvaje –siempre beneficios, crecimiento infinito a cualquier precio– ésa es la petrolera, dispuesta hasta a montar una guerra para conseguir su materia prima.

    Por eso, no me creo que las grandes petroleras no tomen en consideración el pico del petróleo. Sus dirigentes tienen que mirar siempre por su bien (y quién no), y la posibilidad de quedarse sin petróleo algún día tiene que animarlos sin duda a buscar otras oportunidades de negocio. Cuando leo acerca del pico del petróleo, las petroleras se describen a menudo como viejos locos y avariciosos incapaces de ver más allá del beneficio a corto y medio plazo. No sé, a mí esa imagen no me cuadra con alguien que ha llegado tan lejos en dominar el mundo. Continue reading ‘oportunistas del negocio’

    el hielo también quema

    El periodista Ross Gelbspan describe en Crímenes contra el Planeta cómo el lobby del petróleo ha pagado para sembrar la duda en los medios de comunicación acerca del grado de certeza en torno al calentamiento global y sus causas. Para Gelbspan, el cambio climático ya ha empezado, y es bastante posible que su efecto no sea el calor del desierto, sino más bien el frío de Siberia:

    De todos los impactos del cambio climático que afectan al océano, ninguno ofrece un escenario más aterrador que un cambio en las corrientes profundas oceánicas producido por el calentamiento. Esta modificación estaría en condiciones de ser el desencadenante potencial de un rápido cambio climático que, a su vez y paradójicamente, podría sumir a gran parte del sobrecalentado hemisferio norte en un intenso frío helador

    Gelbspan acusa así a la industria de cometer “un claro crímen contra la humanidad”, poniendo en peligro la supervivencia de la vida en el planeta. Él propone acabar con un 70% de la quema de combustibles fósiles de forma inmediata, cosa más que difícil ya que ahora mismo se está hablando de llegar a un 10% con los biocombustibles en 2020, lo que todavía dejará un 80% a la gasolina.

    El libro no abunda demasiado en la cuestión energética ni en el pico del petróleo, pero sí ofrece a cambio siete “instantáneas del calentamiento”, unas inquietantes descripciones de lo que puede pasar de aquí 20 años. Recuerdo que este libro me lo leí casi del tirón en un viaje relámpago a Madrid en avión, lo que me hizo sentir un poco Judas. Pero bueno, ya plantaré algún día un árbol.

    A propósito, la revista Nature publicó hace unas semanas un estudio del Centro Nacional Oceanográfico de la universidad de Southampton (sur de Inglaterra) que afirma haber detectado un “cortocircuito” en la corriente circumpolar antártica. Según sus autores, el descubrimiento puede dar al traste con los modelos informáticos que se han utilizado hasta ahora para estudiar el clima de los próximos cien años. Stay tuned.

  • La nota sobre el estudio publicado en Nature, aquí (el artículo entero es $$).
  • La Editorial Barrabés permite descargar el primer capítulo de Crímenes contra el Planeta en pdf (enlace) y en su web puedes oír una entrevista con el autor y un reportaje sobre el libro (aquí).
  • La foto es del glaciar de Perito Moreno, en Argentina (Wikipedia).
  • el crudo (del) siglo XXI

    ¿Desplazarán los biocombustibles el cultivo de comida? ¿Aumentarán el precio de los alimentos? ¿Podría ser que su impacto sobre el medio ambiente fuera aún peor que la quema de combustibles fósiles? Estas son algunas de las cuestiones que plantea la FAO (la organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) en su último informe.

    Brasil y Estados Unidos lideran ahora mismo la industria del biofuel, aunque su producción a gran escala no ha hecho más que empezar. Según la FAO, la producción de biocombustibles se ha doblado en los últimos cinco años y probablemente se volverá a doblar de aquí cuatro. En 15-20 años, puede que los biocombustibles aporten el 25% del consumo total de energía.

    Por otro lado, en los últimos 30 años las economías occidentales se han visto perjudicadas por subidas dramáticas del precio del petróleo. Pasó a mediados de los 70, otra vez a principios de los 80 y está pasando ahora mismo, con el barril de crudo muy cerca del precio récord. No extraña entonces que valga la pena buscar una alternativa a la gasolina, ni que sea con la caña de azúcar, el aceite de palma o el maíz. Además, al quemarse, los biocombustibles contaminan menos que el petróleo o el carbón, con lo que a primera vista la cosa parece una buena idea para combatir el famoso cambio climático.

    Sin embargo, el informe de la FAO insinúa que tal vez este aumento en la producción de biocombustibles podría empeorar el cambio climático, poner en mayor peligro la biodiversidad y los recursos naturales y acabar perjudicando el empleo y el comercio. Pero no todo son malas noticias: la bioenergía también reducirá la pobreza, mejorará el acceso a los servicios básicos y promoverá el desarrollo en las zonas rurales. Continue reading ‘el crudo (del) siglo XXI’

    a hostias por el clima

    saludos, y a ver si rebajas un poco el nivel de intolerancia

    A veces, los comentarios son lo mejor de una página. José Rodríguez y Antón Uriarte mantuvieron una interesante discusión casi a tiempo real en un artículo de socialdemocracia.org.
    Fueron hasta siete mensajes en un mismo día. Y no precisamente del buen rollo.

    gobernators como nosotros

    Para que no se diga que siempre pinto a Estados Unidos como los malos de la película, leo en Los Angeles Times que 31 estados norteamericanos –representativos del 70% de la población en EEUU– se han unido para crear un registro de emisiones de CO2 por parte de la industria. Según dicen, se trata de un primer paso para empezar a hablar de un sistema de recorte y comercio de emisiones.

    La medida, llamada The Climate Registry, se promueve desde California, donde el gobernador Arnold Schwarzenegger se está mostrando muy beligerante (valga la redundancia) con el famoso cambio climático y la falta de acción del gobierno de George Bush Jr.

    Desde la administración

    Saludamos esta iniciativa de los estados como un suplemento al considerable trabajo hecho a nivel federal

    se responde con cinismo que el Gobierno ya está haciendo un gran trabajo para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero (siempre que China e India también se pongan a ello, claro).

    En cualquier caso, resulta de agradecer que aunque el presidente se haga el loco, sí que haya gente en Estados Unidos que esté dispuesta a sentarse un momento a pensar hacia dónde demonios estamos llevando el mundo. Ni que sea con la excusa del calentamiento global.

    (vía energy roundup)

    el rompecabezas chino

    Informe Lugano
    Susan George, 1999. Icaria Editorial

    “La política del siglo XXI no se ocupará del reparto del pastel, como ocurrió en la era del Estado del Bienestar posterior a la Segunda Guerra Mundial; ni siquiera se ocupará de quién puede dar órdenes a quién. La política girará en torno a la empresa de enorme gravedad de seguir vivo. Ésa es la esencia del Informe.”

    En 1998, fecha en la que los expertos del Grupo de Trabajo entregan el Informe Lugano a los Solicitantes, el mundo producía en menos de dos semanas el equivalente a toda la producción física del año 1900. En 1998 ya había señales claras de que la economía podía quebrar bruscamente, en un crack igual o peor que el del 29. Y en 1998, la pobreza ya daba signos de provocar tensión social, emigraciones masivas, violencia y terrorismo.

    El aumento crítico de la población llevará tarde o temprano a la lucha por los pocos recursos restantes. “Partiendo de la base de las cosechas actuales” afirman los autores del informe, “el mundo sólo puede alimentar a algo más de 3.000 millones de personas, aproximadamente la mitad de las que viven en la actualidad”.

    Así, fomentar o facilitar la guerra, el hambre y la enfermedad serán las principales soluciones propuestas para acabar con el actual excedente de habitantes en el planeta. La muerte se deberá dar preferentemente en los países más pobres, entre los perdedores, ya que de lo que se trata aquí es de preservar a toda costa el “sistema capitalista globalizado de libre mercado”. En la carta de entrega, los autores dejan constancia de lo duro que fue en ocasiones redactar las recomendaciones para salvar el sistema, descritas fríamente en el informe bajo el nombre de ERP, Estrategias para la Reducción de la Población.

    Susan George publicó el Informe Lugano en 1999, dos años antes del 11-S. En el libro, el Grupo de Trabajo recomienda a los Solicitantes mantener a la población enfrentada entre sí, peleada por cuestiones de identidad y ajena a lo que realmente importa. Y la vía más rápida para dividir a la población es, afirman, “asegurarse de que un número suficiente de miembros del Grupo X son humillados o asesinados por el Grupo Y (o crean que lo son).”

    Sin embargo, hay un asunto que el Grupo de Trabajo destaca en su informe y que no da señales de estar arreglándose, algo que según el propio Informe Lugano puede poner en peligro la supervivencia del capitalismo. Sus autores se refieren al problema como el rompecabezas chino.

    conspiracy theory

    El 23 de julio de 2001, Estados Unidos abandonó repentinamente las negociaciones y quedó fuera del Protocolo de Kioto a pesar de ser el país que más contamina en el mundo. Tres días antes, en la reunión del G-8 en Génova (dedicada, ya entonces, al famoso cambio climático), la policía italiana había matado de dos tiros en la cabeza a Carlo Giuliani, un activista antiglobalización de 23 años. Cincuenta días después de aquel 23 de julio, dos aviones se estrellaban contra las Torres Gemelas de Nueva York.

    El 6 de julio de 2005, el G-8 volvió a reunirse en Gleneagles. Los grandes jefes del mundo escogieron un hotel apartado en medio del campo y rodeado de una kilométrica valla de acero. Fuera, las protestas antiglobalización eran igual o peores que cuatro años antes. Y como cuatro años antes, el tema central de las conversaciones debía ser el cambio climático. Pero justo al día siguiente de empezar las reuniones, una cadena de atentados sacudía Londres y dejaba 56 muertos (bueno, 52 muertos y los cuatro sospechosos).

    En ambos casos, los atentados produjeron un efecto colateral: durante un tiempo se dejó de hablar del cambio climático y se pasó a hablar de terrorismo. Dos años después, justamente ahora, calentamiento global es la expresión de moda. Vamos, el cambio climático del que todo el mundo habla en los ascensores.

    Pues bien, el próximo 6 de junio el G-8 vuelve a reunirse. Esta vez será en la bonita aunque desconocida localidad de Heiligendamm, en Alemania. Y ya se está diciendo que se quiere aprovechar la reunión para empezar a hablar del acuerdo que sustituirá al Protocolo de Kioto. Bush sigue haciéndose el sordo.

    Por cierto, si buscas Heiligendamm g8 en Google te salen un millón de entradas, la mayoría de ellas de movimientos antiglobalización. Aunque tranquilos, no creo que vaya a explotar ninguna bomba por allí…

    verjas y chimeneas

    James Lovelock, padre de la Teoría de Gaia, llama en su último libro a hacer una retirada sostenible: el mecanismo del cambio climático ya se ha puesto en marcha y no lo vamos a poder detener. Lo único que podemos hacer es prepararnos, adaptarnos a las nuevas condiciones que están por venir. Estamos tan obsesionados con la idea de progreso y con el bienestar de la humanidad que la retirada nos parece algo desagradable y vergonzoso, escribe Lovelock. Según él, las Islas Británicas serán uno de los pocos lugares en los que se podrá vivir bien. También el norte de Europa, Siberia y parte de Canadá. Lo demás será páramos y desiertos si la temperatura sube 5 grados, lo que está dentro de las previsiones del IPCC, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, que dice que la variación de las temperaturas irá de +1,1ºC a +6,4ºC.

    Precisamente mañana está previsto que el IPCC emita su tercer y último informe, el dedicado a las medidas que hay que tomar para que la temperatura no suba mucho más de 2 grados. Porque la temperatura subirá, de eso parece no haber duda. En “La Venganza de la Tierra”, Lovelock vuelve a plantear la solución que hizo que los ecologistas le dieran la espalda: lo único que nos puede salvar es la energía nuclear. No la fusión nuclear, eso que dicen que es como repetir aquí lo que pasa en el Sol y que todavía no es posible. Según Lovelock, los riesgos que entrañan las actuales centrales nucleares son poco comparado con los peligros que acechan si el planeta se calienta demasiado.

    Pues bien, previsiblemente mañana el IPCC le hará caso a Lovelock y recomendará utilizar la energía nuclear para evitar emitir más CO2 a la atmósfera. No será la única medida, pero que el IPCC hable de energía nuclear será un duro golpe para grupos ecologistas como Greenpeace, que se ha caracterizado siempre por su activismo en contra de las nucleares.

    A partir de mañana no va a ser fácil seguir descolgándose de chimeneas y encadenándose a verjas.

    Actualización: Aquí está el tercer informe del IPCC 2007 (en inglés, PDF). Y sí, el informe cataloga la energía nuclear como “medida explotable en la actualidad” para combatir el cambio climático. Greenpeace no dice nada al respecto en su comunicado.