
Si como dicen, el mundo se calienta, lo lógico sería que las actuales zonas cálidas del planeta pasaran a ser tórridas y que las zonas frías fueran un poco más templadas. Bajo esta premisa, algunos están hablando ya de los países que saldrán ganando con esto del cambio climático. Tener un invierno suave puede favorecer las cosechas, y un verano soleado puede también atraer al turismo. Por otro lado, el deshielo puede acabar abriendo un atajo para el transporte entre el Atlántico y el Pacífico, además de dejar al descubierto unas reservas de petróleo que buena falta hacen.
Leo en el Washington Post que en la lista de países “ganadores” están Canadá –con un aumento del 220% en el número de turistas para finales de siglo–, Rusia –174% arriba– y Mongolia (122%). Estas predicciones, por eso, deben tomarse con pinzas: hay demasiadas variables en el cálculo del clima.
Aún así, un equipo de Yale ha puesto números a esta teoría mediante el crecimiento (o pérdida) del Productor Interior Bruto e incluso ha hecho un mapa interactivo para mostrar sus resultados. Puedes probarlo pasando por la imagen.
(vía roundup)

Puede que en el terreno comercial la competencia sea feroz, pero al menos se han puesto de acuerdo en algo: el cambio climático representa una amenaza. Por ello, resulta de agradecer que enemigos declarados como Google, Yahoo! y Microsoft, junto a otros gigantes de la tecnología como Dell, Intel, Lenovo o Hewlett Packard se hayan unido en una iniciativa común para combatir el calentamiento global.
El proyecto, denominado “Climate Savers Computing” (en inglés, algo así como informática respetuosa con el clima), aboga por la reducción en el consumo de energía de los equipos informáticos a escala global. En la presentación del proyecto hace unos días en Londres, directivos del famoso buscador y del fabricante de chips Intel explicaron que un ordenador de mesa convencional derrocha la mitad de la energía que recibe, un desperdicio energético que podría reducirse en un 10% por un coste añadido que no llegaría a los 12 euros por equipo. Aplicando medidas estrictas, aseguraron, en 2010 se podría reducir a la mitad lo que consumen los ordenadores, el equivalente en emisiones de CO2 a retirar de las carreteras once millones de coches.
Pero la apuesta por el ecologismo no se ciñe solamente a los productos que fabriquen estas compañías, sino que también afecta a sus instalaciones. Sin ir más lejos, Google “enchufó” la semana pasada los paneles solares que empezó a instalar hace menos de un año sobre el techo de su sede central, en Mountain View (California). Con una potencia de 1.600 kilowatios, estos más de 9.000 paneles proporcionan el 30% de la energía máxima que necesitan las instalaciones del cuartel general del buscador. Puede que no parezca demasiado, pero con esa cantidad habría suficiente para abastecer a 1.000 hogares. Por algo se empieza.
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Google ha puesto en marcha una página en la que informa sobre los progresos de su proyecto de energía solar. Allí explica cuánta energía generan cada día los paneles en el techo de su centro de operaciones (los de la foto), y la comparan con el consumo de ciertos electrodomésticos de uso cotidiano. Así, por ejemplo, los 9.894 kilowatios/hora que dice que han producido en las últimas 24 horas habrían servido para mantener una tele de pantalla plana encendida durante 82.450 horas, o lo que es lo mismo, durante más de nueve años. El enlace, por aquí.
La semana pasada, Michael Griffin, el director de la NASA, se fue de la lengua en una entrevista para una radio norteamericana y cuestionó la necesidad de luchar contra el cambio climático. A primera vista, las dudas de Griffin parecen del todo razonables, ya que el director de la NASA asegura que el Hombre (o la Humanidad) no es quién para decidir que este clima es el mejor para la Tierra y que por tanto tenga que ser conservado.
Curiosamente, un día antes su misma agencia publicaba un estudio en el que se afirma que el clima de la Tierra está alcanzando un “punto crítico”, cuyas consecuencias podrían ser devastadoras para la vida en el planeta.
Así pues, no resulta extraño que las declaraciones de Griffin hayan indignado a los científicos de su propia organización, hasta el punto de que James Hansen, el autor del estudio, ha calificado los comentarios de su jefe de “arrogantes e ignorantes”.
Sin embargo, las palabras del director de la NASA pueden deberse a un puro instinto de supervivencia, al menos para el programa espacial de la agencia norteamericana: a principios de mayo, Bush recortó 3.000 millones de dólares del presupuesto de la NASA. Y si Estados Unidos empieza a destinar dinero para combatir el cambio climático, unos de los primeros que van a quedarse sin fondos para sus viajes van a ser los astronautas. Houston, tenemos un problema.
(vía energy roundup)
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