La semana pasada, Michael Griffin, el director de la NASA, se fue de la lengua en una entrevista para una radio norteamericana y cuestionó la necesidad de luchar contra el cambio climático. A primera vista, las dudas de Griffin parecen del todo razonables, ya que el director de la NASA asegura que el Hombre (o la Humanidad) no es quién para decidir que este clima es el mejor para la Tierra y que por tanto tenga que ser conservado.
Curiosamente, un día antes su misma agencia publicaba un estudio en el que se afirma que el clima de la Tierra está alcanzando un “punto crítico”, cuyas consecuencias podrían ser devastadoras para la vida en el planeta.
Así pues, no resulta extraño que las declaraciones de Griffin hayan indignado a los científicos de su propia organización, hasta el punto de que James Hansen, el autor del estudio, ha calificado los comentarios de su jefe de “arrogantes e ignorantes”.
Sin embargo, las palabras del director de la NASA pueden deberse a un puro instinto de supervivencia, al menos para el programa espacial de la agencia norteamericana: a principios de mayo, Bush recortó 3.000 millones de dólares del presupuesto de la NASA. Y si Estados Unidos empieza a destinar dinero para combatir el cambio climático, unos de los primeros que van a quedarse sin fondos para sus viajes van a ser los astronautas. Houston, tenemos un problema.
(vía energy roundup)
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