
Hoy lunes finaliza una prueba piloto en Pekín que pretendía reducir los niveles de contaminación en la ciudad prohibiendo la circulación desde el pasado viernes a 1,3 millones de vehículos. En 1998, hace casi diez años, el parque móvil en Pekín era justamente ese, 1,3 millones de tubos de escape. Ahora la cifra sobrepasa en cambio los 3 millones, y a menudo el aire de Pekín resulta irrespirable, incluso perjudicial para la salud: los guardias que regulan el tráfico en China tienen una esperanza de vida de 43 años. El dato ya preocupa de por sí, pero el caso es que Pekín es la sede de los próximos Juegos Olímpicos, de aquí un año.
Imaginen a un atleta corriendo el maratón con un cigarrillo en la boca. Si la contaminación no se reduce (o se controla mediante medidas como la de los coches), ésa podría ser la sensación de los deportistas compitiendo al “aire libre” de Pekín. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, ya ha dicho que la polución podría obligar a aplazar algunas pruebas, al menos algunas como el ciclismo en ruta, donde los deportistas compiten cerca de seis horas seguidas.
El año pasado, las autoridades chinas plantaron casi 28 millones de árboles en Pekín para mejorar la calidad del aire. También se han sacado las fábricas de la ciudad y, como este fin de semana, se prueba a reducir el número de coches. Incluso Europa está colaborando con China para reducir la contaminación durante los Juegos Olímpicos.
Pero el aire de Pekín sigue cargado de polvo, dióxido de azufre y dióxido de nitrógeno: los primeros resultados indican que la retirada de vehículos de las calles no ha tenido demasiado efecto sobre los niveles de contaminación. El jueves, antes de empezar el test, el nivel estaba sobre 115, para bajar durante el fin de semana a entre 91 y 95 puntos. El gobierno ha considerado la medida “efectiva”, y eso que los niveles de polución están lejos de los registrados hace una semana, cuando bajaron a entre 56 y 88 puntos con la ayuda de persistentes lluvias.
No extraña entonces que China haya tomado buena nota de este fenómeno y que ya practique cómo provocar lluvia a su antojo para combatir la polución. Eso sí, Pekín evitará que llueva durante la ceremonia de apertura del 08-08-08, no vaya a ser que se desluzcan los Juegos. Y a los atletas ya les darán bombonas de oxígeno.
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hijos de puta no ponen na de na