Monthly Archive for Septiembre, 2007

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Por fin he conseguido ver El Gran Engaño del Cambio Climático (The Great Global Warming Swindle, Google Video, 75 min., subtítulos en español), el polémico documental que emitió el Canal 4 británico en marzo de este año. Polémico porque, como su propio nombre indica, el documental ataca ferozmente la “nueva religión” del calentamiento global.

La tesis es sencilla: el CO2 no es responsable del cambio climático. Al contrario de lo que se nos dice en las noticias, no existe acuerdo científico sobre qué influye -ni cómo- en el clima del planeta. Pero lo que sí está claro es que no es el CO2, asegura el documental.

Por otro lado, el hombre sólo emite una pequeñísima parte del CO2 que llega a la atmósfera. Los volcanes, por ejemplo, emiten mucho más dióxido de carbono que toda la industria, coches o aviones que hay en el mundo. Así pues, el hombre no tiene ninguna influencia sobre el clima, por lo que pedir que se reduzcan las emisiones de CO2 (como se debate ahora mismo en la ONU) vendría a ser como negar el progreso. El documental da un paso más y afirma que la “propaganda” del cambio climático es un intento de negarles los beneficios de la modernidad a los países en vías de desarrollo, obligándolos a usar energías renovables.

Según The Great Global Warming Swindle, quien en verdad rige nuestro clima es el sol, junto con las nubes y los rayos cósmicos. Los argumentos a favor de la teoría son convincentes, con aparición incluida del bueno de Al Gore, cuya película tiene aquí su contrapunto. Aún así, este documental no se ha librado de las críticas, e incluso alguno de los expertos que aparecen en él se ha quejado de la manipulación de sus declaraciones. Son justo los mismos errores que el Gran Engaño denuncia sobre los informes del famoso IPCC, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas.

Probablemente, la verdad (si es que se puede llegar a saber la verdad última) no esté en ninguno de los bandos. Hay demasiados intereses en juego, y también está el problema energético. Con lo que queda de energía no da para que 6.500 millones de personas lleven el tren de vida occidental. En otras palabras: estamos vendiendo una moto al tercer mundo que nunca podrán montar. Su futuro pasará por otra moto, o no pasará.

  • En la Wikipedia, pero en inglés, hay una extensa entrada sobre The Great Global Warming Swindle, y de la Wikipedia he sacado también la imagen de ra, el dios del sol, “responsable del ciclo de la muerte y la resurrección”.
  • el pan nuestro de cada día (y la pasta, la carne…)

    Septiembre ha empezado con noticias sobre la subida del precio del pan, los huevos, la leche, la carne… Lo último ha sido hoy mismo en Italia, donde asociaciones de consumidores han convocado un “día sin pasta” como protesta por el “aumento injustificado de los precios de alimentos de primera necesidad”.

    El culpable de esta situación es el encarecimiento del precio de los cereales, eso que crece en el campo y que constituye la materia primera (es decir, la energía) que nos mantiene sobre el planeta. Hablo de nosotros como especie: todavía no ha nacido nadie que no necesite comer. A muchos les ha faltado tiempo para acusar a los biocombustibles, esa mierda que le quieren poner ahora a los coches porque dicen que hay cambio climático. Los que los fabrican, lógicamente, dicen que la culpa de que los cereales sean más caros no es sólo suya, ya que también influye -y mucho- en su precio la industria de la alimentación. Con los cereales, si no se acuerdan, se hace el pan y se da de comer a los animales, eso que a su vez nos comemos luego para seguir trabajando.

    Este es un problema global, es decir, que si un país tiene una mala cosecha (pongamos que ese año hizo mal tiempo) saldrá a comprar los cereales de sus vecinos, quienes a su vez, si tienen muchos pretendientes, acabarán vendiendo sus excedentes al mejor postor. Aquí en España, el Gobierno investigará si ha habido un pacto entre productores para subir precios violando las leyes de la competencia, y vigilará para que no se produzcan “acaparamientos o comportamientos anormales” en el país.

    Un esfuerzo prácticamente inútil, ya que como se ha dicho antes, este es un problema global. No queda lejos el día en que los “acaparamientos” y los “comportamientos anormales” se produzcan a gran escala, entre países, no sea que un día se quedasen sin alimentos o gasolina, valga la redundancia.