el bueno de Al Gore (II)

El bueno de Al Gore fue noticia la semana pasada. Nobel de la Paz y Príncipe de Asturias, Gore está en la cresta de la ola. El ex vicepresidente es uno de esos personajes públicos que fácilmente resultan odiosos. Sus detractores (porque los hay), le acusan de forrarse dando conferencias (200.000 euros por el pase de power point), de contaminar volando en su jet privado e impedir el trabajo de los periodistas. Gore no concede entrevistas ni ofrece ruedas de prensa. Tampoco quiere muchas fotos.

Gore fue noticia la semana pasada porque vino a España a recoger el Príncipe de Asturias de Cooperación. Bueno, vino a eso y también a dar tres conferencias (Palma, Barcelona, Gijón) e impartir una master class en Sevilla a los nuevos reclutas hispanos del “ejército verde”. En siete días ésta fue más o menos la agenda del señor Gore:

Lunes 22 octubre. Conferencia en Palma de Mallorca durante el X Congreso Nacional de la Empresa Familiar.

Martes 23. A primera hora de la mañana, conferencia en Barcelona durante la inauguración del Congreso Inmas Forum. Por la noche, conferencia en Berlín durante un congreso del consorcio energético EnBW. También aprovecha el viaje para ver a la cancillera Merkel.

Miércoles 24. Gore visita Viena para reunirse con el canciller federal austríaco, Alfred Gusenbauer, y pronunciar una charla durante un encuentro empresarial sobre el uso de las nuevas tecnologías para combatir el cambio climático.

Jueves 25. Por la mañana, conferencia en el Teatro Jovellanos de Gijón dentro del programa de actos de la Fundación Príncipe de Asturias. Después, Al Gore viaja hasta París para reunirse con el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Viernes 26. De vuelta a Asturias, discurso y recogida del Premio Príncipe de Asturias en Oviedo.

Sábado 27 y domingo 28. Al Gore forma en Sevilla a 200 españoles elegidos para convertirse en los “nuevos líderes del cambio climático” dentro de The Climate Project, un programa de entrenamiento intensivo impartido por el propio Gore.

A pesar de tanto acto público, poco se sabe de lo que va diciendo Gore por ahí. Y no me refiero a lo que suelta en sus conferencias (para saberlo basta con ver Una verdad incómoda), sino a lo que tal vez es más interesante: a cada país que visita para dar una charla, Gore es recibido por el presidente de turno. ¿De qué hablará Gore con Sarkozy, Merkel, Zapatero y compañía? ¿Qué consejos les estará dando el gran profeta del cambio climático?

Su oportuna “mini-gira” europea llegó días antes de que los ministros de medio ambiente de la Unión Europea fijaran la postura del Viejo Continente frente a la próxima reunión de Naciones Unidas en Bali, momento en que se negociará el futuro del protocolo de Kioto.


En anteriores capítulos: el bueno de Al Gore

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