cortina de bruni

Basta con un par de búsquedas en la red para ver que este par de pies han despertado bastante más interés que lo que han charlado Francia y Reino Unido esta semana. Ahora mismo, 287 a 1.332 resultados a favor de la señora Bruni.

Sarkozy llegó a Londres dispuesto a extender el tentáculo nuclear francés; en Francia, la energía nuclear proporciona el 80% de la electricidad que se consume en el país, cuatro veces más que en Reino Unido. En España, la nuclear aporta el 20% de la energía que mantiene vivo nuestro ordenador, aunque hay que reconocer que no goza de mucha simpatía. Aún así, el propio IPCC contempla la energía nuclear como un remedio -más bien parche- al cambio climático, algo que Europa (excepto Francia, claro) prefiere no escuchar, apostando en cambio por las renovables y los biocombustibles.

Precisamente éste es el argumento de Sarkozy: la lucha contra el calentamiento global exige medidas efectivas como la energía nuclear, que no emite CO2. Los residuos son peligrosos, es verdad, pero las centrales son ahora mucho más seguras que cuando pasó lo de Chernobyl. La energía nuclear es potente, fiable y ecológica, viene a decir Sarkozy.

Así presentada, la propuesta del presidente francés resulta casi tan seductora como los pies de Carla Bruni, aunque no hay que olvidar que lo de la nuclear es un parche, ya que el uranio también es un recurso finito y en unos años habría que pensar en su sustituto. Es verdad que existe eso de la fusión nuclear, pero todavía resulta una quimera.

Según la Wikipedia, “de conseguirse la fusión nuclear controlada a gran escala, una milla cuadrada de agua contendría la misma energía que todos los yacimientos petroleros conocidos y los que se estiman sin descubrir. Pero para eso faltan de 25 a 30 años por lo menos”.

1 Response to “cortina de bruni”


  • A pesar de que se trate de una medida antipopular y de no saber qué hacer con los residuos, creo que se debería dar una segunda oportunidad a la nuclear y aprovechar las centrales que tenemos, dándoles claro está un meneo como se merecen y poníéndolas como Dios manda, sin incendios ni fugas silenciosas…

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