aumentar la eficiencia disminuye el consumo instantáneo pero incrementa el uso del modelo, lo que provoca un incremento del consumo global
Así se formula la paradoja de Jevons. Puede parecer complicada, pero no lo es. Si inventamos coches o aviones menos contaminantes -y desde luego que los coches y aviones de hora contaminan mucho menos que hace una década-, esta mejora no servirá de nada porque en ese tiempo el número de coches y aviones habrá aumentado tanto que, juntos, contaminarán mucho más que antes.
Aplicada al hombre, la paradoja de Jevons cobra un significado curioso. Todos los avances tecno-científicos nos han ayudado a hacer más fácil y rápido nuestro trabajo, de manera que ahora podemos hacer lo mismo que antes pero en mucho menos tiempo (¿cómo sería nuestro trabajo sin un ordenador?). Y ello, en lugar de dejarnos más tiempo libre para hacer otras cosas, ha hecho que cada vez trabajemos más y más, hasta que al final esas mejoras no han servido de nada porque tenemos empacho de pantalla, estrés y ansiedad. Literalmente, nos consumimos en el trabajo.
Pero como suele usarse como argumento por quienes defienden el decrecimiento, sus críticos dicen que este movimiento aboga por detener el avance científico y el progreso tecnológico. En absoluto; no es el sistema el que es malo, sino el uso que estamos haciendo de él.
Por fin!!
Parece que le han hecho un by pass a este blog y vuelve a estar operativo!
Y con un fantástico artículo, by the way.
Nene, ponte otra vez las pilas (de las que no contaminan, of course) que mola volver a leer los prólogos al apocalipsis!!