Archive for the 'Canvi climàtic' Category

Un acord de mínims, màxima decepció

Decepció. Fracàs. Fiasco. Aquests han estat els titulars a la premsa després de dues llargues setmanes de converses i reunions a Copenhaguen, on els representants dels quasi 200 països reunits per tractar de trobar un digne successor al Protocol de Kyoto han decebut tothom, mostrant-se incapaços de posar-se d’acord en com ha d’afrontar el planeta el repte del canvi climàtic.

Dissabte al matí, in extremis, la Conferència de les Parts de la Convenció Marc de Nacions Unides sobre Canvi Climàtic va “prendre nota” de l’anomenat Acord de Copenhaguen de 18 de desembre de 2009, un trist acord de mínims negociat fora del marc de Nacions Unides l’objectiu del qual era salvar la cara per no reconèixer que tots tornaven a casa amb les mans buides. Continuar llegint article…

les coses pel seu nom

Llegeixo l’entrevista que publica avui El País a Rajendra Pachauri, president del famós IPCC i, la veritat, no entenc perquè si com diu “tenim molt poc temps per actuar” les seves respostes sonen a mil vegades llegides, de típiques i tòpiques. No demano alarmisme -això ho deixo per a nosaltres els periodistes-, però sí que es comencin a dir les coses pel seu nom: expressions com “convergència en els nivells de vida” no ajuden a entendre res.

flatulencias

Según contaba hace unos días The Independent, el Ártico está liberando millones de toneladas de metano a la atmósfera, un gas 20 veces más potente que el famoso CO2 en eso de sobrecalentar el planeta. Por cierto, ese metano es el mismo gas que los mamíferos expulsamos de vez en cuando de nuestros intestinos. Los pedos, vaya.

De confirmarse la noticia, el cambio climático -esa “moda mediática” ahora sepultada precisamente por las flatulencias del sistema económico- se vería acelerado y sus consecuencias, aún más catastróficas. De hecho, el Ártico se calienta dos veces más rápido que el resto del planeta: el metano calienta más, por lo que el hielo se derrite más rápido, lo que a su vez ayuda a que el metano fluya sin tapones hacia la atmósfera. Como un enorme culo soltando pedos al aire.

Naciones Unidas también recomendaba no hace mucho comer menos carne. La cantidad de animales necesaria para darnos de comer ha crecido tanto que hasta sus flatulencias son motivo de preocupación, pues complican la lucha contra el cambio climático. Los coches sueltan CO2, pero las vacas metano. Y que no le pille a nadie cerca cuando lo hacen.

Se podrá discutir si el hombre tiene parte de culpa o no en esto del calentamiento global (aún hay quien cree que así vamos bien), pero lo mismo que Wall Street está sufriendo ahora las consecuencias de su gula, el hombre se enfrenta ahora a los excesos de su codicia como especie. Y a juzgar por la digestión del planeta, no estamos siendo un plato fácil de digerir.

desde la barrera

Me escribe un amigo y me envía un enlace a la BBC en el que se habla de la llegada de barcos con agua a Barcelona para paliar la sequía. El artículo sobre la “seca Barcelona” es a estas horas lo 5º más leído en la web británica, dando de alguna manera la razón a quienes decían que la noticia dañaría la imagen de la ciudad. Los turistas quieren piscinas.

El artículo menciona de pasada el aumento de la población en la ciudad (cinco millones, uno menos que cuando en Catalunya éramos “sis milions”) como agravante del problema. Pongan mucha atención a partir de ahora porque el argumento del exceso de población está desembarcando -nunca mejor dicho- en el discurso.

Pero lo más curioso del artículo de la BBC es que está escrito con el mismo tono desapasionado de quien escribe viendo los toros desde la barrera, permitiéndose el lujo al final de soltar las típicas advertencias de los científicos sobre el cambio climático. El mismo tono que utilizamos aquí cuando hablamos de inundaciones en Birmania o la crisis de alimentos en el mundo. Aunque nuestro caso, en el fondo, sea un poco diferente: se supone que nosotros estamos en el primer mundo, y que estas cosas sólo pasan en los países pobres.

Afortunadamente, aún somos lo bastante “primer mundo” como para pagarnos el agua servida en barcos: 22 millones de euros al mes, más de 3.600 millones de las antiguas pesetas. Veamos cuando dejen de venir turistas y congresistas.

achicando distancias

En esto de la lucha contra el cambio climático, Estados Unidos (o mejor dicho, George Bush y su camarilla) ha quedado siempre como el malo de la película. Terco como una mula, el gobierno de Bush se ha negado sistemáticamente a firmar el protocolo de Kioto o a tomar cualquier medida para reducir las emisiones de dióxido de carbono. El argumento de la administración norteamericana es sencillo: combartir el cambio climático puede suponer un freno al crecimiento económico.

Al otro lado del Atlántico, Europa frunce el ceño y asegura que el calentamiento global es un problema serio, una amenaza real a la que hay que poner remedio. Vista la caducidad del protocolo de Kioto, 2012, el Viejo Continente hizo en enero su propuesta formal de renovación: para 2020 tendremos que emitir un 20% menos de emisiones y usar un 20% de energías renovables (más un 10% de biocombustibles).

Ahora toca ponerse manos a la obra, y aunque Europa ha dicho siempre que la protección del medio ambiente no está reñida con la economía -de hecho, puede incluso ser un buen negocio-, la realidad es igual de terca que la mula de Estados Unidos: la UE teme que su política ambiental ahuyente a la industria. El discurso de Bush empieza a entenderse por estos lares… aunque bien pensado, los primeros que se están yendo a pique son ellos, y eso que no adoptan ninguna medida.

sin intenciones

Si se fijan bien, en Bali apenas se discute sobre el clima; se discute de desarrollo, de crecimiento, de quién podrá seguir contaminando y cuánto. La comodidad del primer mundo nos la hemos ganado a base de CO2, y es lógico que los países en desarrollo quieran usar ahora esa misma gasolina que nos hizo crecer, la misma que cada vez es más cara y escasa. Y tal vez algún día, puede que de aquí no demasiado, miraremos atrás y veremos que la lucha global por los últimos recursos del planeta empezó negociando sobre el clima….

Pero el reloj no se detiene en Bali, y ya se acerca la hora de la típica declaración de buenas intenciones con la que suelen acaban estas reuniones de “alto nivel”.

Actualización: Ya está, lo volvieron a hacer. El objetivo de la reducción de emisiones (el gran asunto a debatir, ya que Kioto caduca de aquí nada) cayó a un triste pie de página, dejado como siempre a voluntad de los países. Si ésta es la “hoja de ruta” para “un pacto más ambicioso que el Protocolo de Kioto”, el pobre Yvo de Boer lo lleva claro…

decreciendo

Los hechos no dejan de existir porque sean ignorados.

Así se da la benvenida al cenit energético en esta web, donde el visitante tiene la opción de escoger entre dos respuestas a la afirmación anterior. Respondiendo (sí creo que vaya a producirse una crisis energética a nivel global), se llega a crisisenergetica.org, el manual de referencia para los conversos. Si se elige en cambio no (no creo que ocurra ningún problema grave cuando el petróleo desaparezca), el enlace te lleva a otro sitio…

Cenit energético te recibe además con un vistoso videoclip (Toc Toc: ¿Hay alguien ahí?), un observatorio energético e incluso eslógans para la “cultura de la crisis”. Un ejemplo más de campaña en favor del decrecimiento (aquí va otro, y otro), ante un peligro que los políticos definen como “aterrizaje suave” de la economía o “corrección del mercado” mientras nos distraen con los efectos del calentamiento global.

Pero no nos engañemos. A estas alturas de la película, cuesta creer que en Bali se esté discutiendo realmente sobre el clima. O que sea eso mismo de lo que habla Bush en sus convenciones paralelas que ahora quiere boicotear la Unión Europea. La cuestión no es el clima, sino quién va a quemar el resto de lo que queda de energía. Cuando no quede petróleo o éste sea un producto de lujo (como ya lo es, ¿no?), la reducción en las emisiones no va a ser del 25 o 40% como se pretende, sino de mucho más.

  • La foto es de Nueva York hace unos días, una ciudad en la que seguro han oído hablar de derroche energético y contaminación lumínica.
  • semana grande del cambio climático en…

    El IPCC, flamante Nobel de la Paz junto al bueno de Al Gore, se reúne desde hoy y hasta el sábado en Valencia para emitir su informe final, el documento que resumirá años de trabajo científico sobre el famoso cambio climático.

    Esta especie de libro verde del calentamiento global, aseguran, será el punto de partida de las negociaciones en diciembre próximo en Bali, donde se empezará a discutir sobre el futuro post-Kioto. El dichoso protocolo caduca en 2012, y visto lo visto, no parece existir demasiado acuerdo sobre qué hacer después.

    La Unión Europea ya ha puesto su oferta sobre la mesa. En marzo, Merkel, Barroso y compañía plantearon reducir un 20% las emisiones de CO2 para 2020, con posibilidad de llegar a un 30% si el resto de países se subían al carro. También para esa fecha, el consumo de biocombustibles deberá llegar al 10%, y las renovables suponer un 20% del total de energía consumida.

    En el otro extremo del cuadrilátero tenemos a Estados Unidos, cuyo presidente se niega en redondo a hablar de recortar emisiones mientras anda más preocupado por reducir su dependencia del petróleo. Y de público están los países en desarrollo, que se ven venir los molinos de viento de lejos cuando algunos de ellos todavía queman boñigas de vaca en casa para cocinar.

    Con toda seguridad, al IPCC le costará sudores y lágrimas aprobar este informe final. De hecho, alguna de los informes anteriores estuvo a punto de acabar sin acuerdo, y existe el peligroso precedente de la Convención contra la Desertificación, que tras una semana de reuniones en Madrid acabó en papel mojado. Y por si fuera poco, la última reunión de Naciones Unidas sobre cambio climático, celebrada en Nueva York en septiembre, evidenció la incapacidad de nuestros políticos de enviar al mundo “una señal y colectiva” de que se va a hacer algo contra el calentamiento global.

    PD: Por cierto, para el día 15 hay convocado otro apagón contra el cambio climático. Ya sabéis, eso de apagar las luces en casa durante cinco minutos como señal de conciencia ecológica. Lástima que el apagón no se haya convocado para de aquí unas semanas, porque así podríamos evitarnos también el consumo de esos miles de bombillas que se instalan en calles y comercios por Navidad… ¿no se trataba de ahorrar energía?

  • el futuro de Kioto pasa por Valencia.
  • el bueno de Al Gore (II)

    El bueno de Al Gore fue noticia la semana pasada. Nobel de la Paz y Príncipe de Asturias, Gore está en la cresta de la ola. El ex vicepresidente es uno de esos personajes públicos que fácilmente resultan odiosos. Sus detractores (porque los hay), le acusan de forrarse dando conferencias (200.000 euros por el pase de power point), de contaminar volando en su jet privado e impedir el trabajo de los periodistas. Gore no concede entrevistas ni ofrece ruedas de prensa. Tampoco quiere muchas fotos.

    Gore fue noticia la semana pasada porque vino a España a recoger el Príncipe de Asturias de Cooperación. Bueno, vino a eso y también a dar tres conferencias (Palma, Barcelona, Gijón) e impartir una master class en Sevilla a los nuevos reclutas hispanos del “ejército verde”. En siete días ésta fue más o menos la agenda del señor Gore:

    Lunes 22 octubre. Conferencia en Palma de Mallorca durante el X Congreso Nacional de la Empresa Familiar.

    Martes 23. A primera hora de la mañana, conferencia en Barcelona durante la inauguración del Congreso Inmas Forum. Por la noche, conferencia en Berlín durante un congreso del consorcio energético EnBW. También aprovecha el viaje para ver a la cancillera Merkel.

    Miércoles 24. Gore visita Viena para reunirse con el canciller federal austríaco, Alfred Gusenbauer, y pronunciar una charla durante un encuentro empresarial sobre el uso de las nuevas tecnologías para combatir el cambio climático.

    Jueves 25. Por la mañana, conferencia en el Teatro Jovellanos de Gijón dentro del programa de actos de la Fundación Príncipe de Asturias. Después, Al Gore viaja hasta París para reunirse con el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

    Viernes 26. De vuelta a Asturias, discurso y recogida del Premio Príncipe de Asturias en Oviedo.

    Sábado 27 y domingo 28. Al Gore forma en Sevilla a 200 españoles elegidos para convertirse en los “nuevos líderes del cambio climático” dentro de The Climate Project, un programa de entrenamiento intensivo impartido por el propio Gore.

    A pesar de tanto acto público, poco se sabe de lo que va diciendo Gore por ahí. Y no me refiero a lo que suelta en sus conferencias (para saberlo basta con ver Una verdad incómoda), sino a lo que tal vez es más interesante: a cada país que visita para dar una charla, Gore es recibido por el presidente de turno. ¿De qué hablará Gore con Sarkozy, Merkel, Zapatero y compañía? ¿Qué consejos les estará dando el gran profeta del cambio climático?

    Su oportuna “mini-gira” europea llegó días antes de que los ministros de medio ambiente de la Unión Europea fijaran la postura del Viejo Continente frente a la próxima reunión de Naciones Unidas en Bali, momento en que se negociará el futuro del protocolo de Kioto.


    En anteriores capítulos: el bueno de Al Gore

    esos autos locos

    En cualquier momento de este otoño, la Generalitat catalana pondrá en marcha el nuevo límite de velocidad para la llamada primera corona de Barcelona (16 municipios que rodean la capital). Serán 80 kilómetros por hora que se tendrán que respetar en carreteras, autovías y autopistas, donde el límite que nadie respeta está ahora en los 120.

    El motivo: corriendo menos con el coche podremos reducir hasta un 25% las emisiones de CO2 de aquí a 2010, incluso un 30% si en la segunda corona (24 municipios más) no se pasa de los 90 kilómetros por hora. La contaminación, además de fastidiar al medio ambiente perjudica la salud, y si la redujéramos ni que fuera un 20% en Barcelona evitaríamos la muerte de 1.200 personas cada año.

    El nuevo límite se aprobó a principios del verano, y ya entonces se puso el grito en el cielo. Se dijo que era una medida recaudatoria (más multas para los sufridos conductores), una burla para los que cada día se chupan atascos (ya querrían ellos circular a 80 por hora de ida o vuelta al trabajo) y una solución inútil al problema de la polución, ya que a 80 kilómetros por hora se consume más que a 100-120, por lo que al final acabaremos contaminando más.

    Esta última afirmación, sin embargo, no es del todo cierta. En la autoescuela nos enseñaron a llevar el coche bien revolucionado para que no se calara nunca, a frenar reduciendo ruidosamente y a apurar las marchas para conseguir la mejor aceleración.

    Definitivamente, un coche consume bastante más si se conduce a 80 km/hora en tercera o cuarta que haciéndolo a 120 en quinta. Pero el caso es que la quinta marcha sirve para algo más que para ir por autopista. De hecho, tal y como enseñan en los cursos de conducción eficiente que promueve el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (el IDAE, dependiente del ministerio de Industria), a partir de los 50-60 kilómetros hora ya se puede meter quinta, y en ese caso sí que se reduce el consumo de gasolina. Y por tanto, se reducen las emisiones.

    Seguir o no estos consejos es una decisión personal (aunque en el fondo se esté hablando de ahorrar dinero en gasolina). Pero donde sí no se va a poder elegir es en el nuevo límite de velocidad. Una medida que, de ser coherentes, debería extenderse a otras ciudades españolas, ya que el sucesor del protocolo de Kioto se nos va a aplicar a todos. ¿O se pensaban ustedes que después de apretar las tuercas a la industria nos íbamos a ir los conductores de rositas?

  • Pinchando en el gráfico se puede llegar hasta el Manual de Conducción Eficiente (PDF) que edita el IDAE en las comunidades que ofrecen estos cursos gratuitos en España (que yo haya visto, Catalunya, Navarra, Valencia, Andalucía, Canarias…).
  • Y otra pregunta: ¿sólo yo pienso que mientras se aprueban medidas para reducir el consumo de energía (en este caso, la gasolina) se publican estudios sobre los peligros del cambio climático y el perjuicio de la contaminación?