Archive for the 'Canvi climàtic' Category

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esos autos locos

En cualquier momento de este otoño, la Generalitat catalana pondrá en marcha el nuevo límite de velocidad para la llamada primera corona de Barcelona (16 municipios que rodean la capital). Serán 80 kilómetros por hora que se tendrán que respetar en carreteras, autovías y autopistas, donde el límite que nadie respeta está ahora en los 120.

El motivo: corriendo menos con el coche podremos reducir hasta un 25% las emisiones de CO2 de aquí a 2010, incluso un 30% si en la segunda corona (24 municipios más) no se pasa de los 90 kilómetros por hora. La contaminación, además de fastidiar al medio ambiente perjudica la salud, y si la redujéramos ni que fuera un 20% en Barcelona evitaríamos la muerte de 1.200 personas cada año.

El nuevo límite se aprobó a principios del verano, y ya entonces se puso el grito en el cielo. Se dijo que era una medida recaudatoria (más multas para los sufridos conductores), una burla para los que cada día se chupan atascos (ya querrían ellos circular a 80 por hora de ida o vuelta al trabajo) y una solución inútil al problema de la polución, ya que a 80 kilómetros por hora se consume más que a 100-120, por lo que al final acabaremos contaminando más.

Esta última afirmación, sin embargo, no es del todo cierta. En la autoescuela nos enseñaron a llevar el coche bien revolucionado para que no se calara nunca, a frenar reduciendo ruidosamente y a apurar las marchas para conseguir la mejor aceleración.

Definitivamente, un coche consume bastante más si se conduce a 80 km/hora en tercera o cuarta que haciéndolo a 120 en quinta. Pero el caso es que la quinta marcha sirve para algo más que para ir por autopista. De hecho, tal y como enseñan en los cursos de conducción eficiente que promueve el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (el IDAE, dependiente del ministerio de Industria), a partir de los 50-60 kilómetros hora ya se puede meter quinta, y en ese caso sí que se reduce el consumo de gasolina. Y por tanto, se reducen las emisiones.

Seguir o no estos consejos es una decisión personal (aunque en el fondo se esté hablando de ahorrar dinero en gasolina). Pero donde sí no se va a poder elegir es en el nuevo límite de velocidad. Una medida que, de ser coherentes, debería extenderse a otras ciudades españolas, ya que el sucesor del protocolo de Kioto se nos va a aplicar a todos. ¿O se pensaban ustedes que después de apretar las tuercas a la industria nos íbamos a ir los conductores de rositas?

  • Pinchando en el gráfico se puede llegar hasta el Manual de Conducción Eficiente (PDF) que edita el IDAE en las comunidades que ofrecen estos cursos gratuitos en España (que yo haya visto, Catalunya, Navarra, Valencia, Andalucía, Canarias…).
  • Y otra pregunta: ¿sólo yo pienso que mientras se aprueban medidas para reducir el consumo de energía (en este caso, la gasolina) se publican estudios sobre los peligros del cambio climático y el perjuicio de la contaminación?
  • señales de humo

    Supongo que a estas alturas de la película nadie duda de que Estados Unidos –o mejor dicho, George W. Bushpasa olímpicamente de Naciones Unidas y su estrategia para frenar el cambio climático. El último espisodio de este largo divorcio pasó hace unos días, cuando Bush declinó amablemente asistir la reunión sobre cambio climático convocada en Nueva York por Ban Ki-moon, el secretario general de la ONU.

    Allí acudieron jefes de gobierno de más de 150 países, pero no George Bush, quien sólo se presentó a una “cena de trabajo” para hacerse la foto de rigor. Y eso que Ban Ki-moon lo había citado para mostar al mundo “una señal clara y colectiva” de que se va a hacer algo contra el calentamiento global. Pero el presidente Bush ya se había montado la fiesta por su parte… Continue reading ’señales de humo’

    ra

    Por fin he conseguido ver El Gran Engaño del Cambio Climático (The Great Global Warming Swindle, Google Video, 75 min., subtítulos en español), el polémico documental que emitió el Canal 4 británico en marzo de este año. Polémico porque, como su propio nombre indica, el documental ataca ferozmente la “nueva religión” del calentamiento global.

    La tesis es sencilla: el CO2 no es responsable del cambio climático. Al contrario de lo que se nos dice en las noticias, no existe acuerdo científico sobre qué influye -ni cómo- en el clima del planeta. Pero lo que sí está claro es que no es el CO2, asegura el documental.

    Por otro lado, el hombre sólo emite una pequeñísima parte del CO2 que llega a la atmósfera. Los volcanes, por ejemplo, emiten mucho más dióxido de carbono que toda la industria, coches o aviones que hay en el mundo. Así pues, el hombre no tiene ninguna influencia sobre el clima, por lo que pedir que se reduzcan las emisiones de CO2 (como se debate ahora mismo en la ONU) vendría a ser como negar el progreso. El documental da un paso más y afirma que la “propaganda” del cambio climático es un intento de negarles los beneficios de la modernidad a los países en vías de desarrollo, obligándolos a usar energías renovables.

    Según The Great Global Warming Swindle, quien en verdad rige nuestro clima es el sol, junto con las nubes y los rayos cósmicos. Los argumentos a favor de la teoría son convincentes, con aparición incluida del bueno de Al Gore, cuya película tiene aquí su contrapunto. Aún así, este documental no se ha librado de las críticas, e incluso alguno de los expertos que aparecen en él se ha quejado de la manipulación de sus declaraciones. Son justo los mismos errores que el Gran Engaño denuncia sobre los informes del famoso IPCC, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas.

    Probablemente, la verdad (si es que se puede llegar a saber la verdad última) no esté en ninguno de los bandos. Hay demasiados intereses en juego, y también está el problema energético. Con lo que queda de energía no da para que 6.500 millones de personas lleven el tren de vida occidental. En otras palabras: estamos vendiendo una moto al tercer mundo que nunca podrán montar. Su futuro pasará por otra moto, o no pasará.

  • En la Wikipedia, pero en inglés, hay una extensa entrada sobre The Great Global Warming Swindle, y de la Wikipedia he sacado también la imagen de ra, el dios del sol, “responsable del ciclo de la muerte y la resurrección”.
  • dietas energéticas

    La eficiencia energética es una de las mejores inversiones que podemos hacer,

    aseguran desde el gigante norteamericano de los supermercados Wal-Mart. A principios de año, esta cadena de supermercados abrió su primera tienda “altamente eficiente” en Kansas City, un establecimiento que consume “un 20% menos de energía que el típico centro comercial”. Wal-Mart es el segundo mayor consumidor de energía del mundo, por detrás del gobierno de Estados Unidos.

    Leo en el WSJ que las grandes empresas -grandes consumidoras de energía- se han dado cuenta de que aplicando unas sencillas mejoras pueden ahorrar un buen montón de dinero en la factura de la luz. Con el precio del petróleo, el gas y la electricidad disparándose, usar menos energía puede reducir los costes mejor incluso que recortar plantillas o pagar sueldos más bajos, por lo que la eficiencia energética suena a buena idea, mucho mejor si además se ayuda a combatir el calentamiento global reduciendo de paso las emisiones de CO2.

    Y a propósito del cambio climático: andan estos días reunidos en Viena un millar de delegados de más de 150 países en unas conferencias de Naciones Unidas sobre esta cuestión que tienen que servir de aperitivo de las de Bali (Indonesia) en diciembre próximo, donde ya se empezará a hablar en serio del protocolo que ha de sustituir al de Kioto. En el segundo día de reuniones, Yvo de Boer, secretario de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), ha presentado un informe sobre el coste económico de combatir el calentamiento global (el resumen aquí, PDF en inglés).

    La eficiencia energética es el medio más prometedor para reducir los gases de efecto invernadero a corto plazo,

    ha dicho De Boer durante la presentación del informe.

    Así pues, ya sea por ahorrar dinero o por salvar el medio ambiente, ahora toca ponerse a dieta. El ahorro energético nos afecta a todos (pues todos consumimos energía, todo el día), y por eso hasta el ministerio de Industria español ha puesto en marcha una campaña de ahorro energético entre la población. ¿O acaso pensaban ustedes que esa manía por las bombillas de bajo consumo era gratuita?

  • Entrada relacionada: lo cortés no quita lo valiente
  • Y2K

    Y2K. Por si no se acuerdan, bajo esas siglas se encondía el “efecto año 2000“, un error informático con el que nos atemorizaron en 1999 para después darnos cuenta de que el despertador funcionaba igual de bien el día uno de enero. Al parecer, este problema sí que afectó a las mediciones de temperatura en Estados Unidos que facilita la NASA, de manera que todas mostraban un extraño salto entre 1999 y el año 2000.

    El descubrimiento lo realizó el responsable de Climateaudit, y leo en Barrapunto las consecuencias del reajuste en las temperaturas: 1998 ha dejado de ser el año más caluroso del siglo XX, “algo repetido por el mainstream durante años”, lugar que ocupa ahora 1934. Resulta ahora que cinco de los diez años más calurosos en EEUU “ocurrieron antes de la Segunda Guerra Mundial”, mientras que sólo tres se corresponden a los últimos 10 años.

    A pesar de que Barrapunto presenta estos resultados como una prueba en contra del cambio climático, lo cierto es que los datos sólo hacen referencia a la temperatura en Estados Unidos, por lo que resulta arriesgado extrapolarlos a escala planetaria. Además, 1998 tampoco ha caído muy abajo en la lista de los diez años más calurosos, sino que ha pasado del primer a un muy honroso segundo lugar.

    Tal y como se apunta en RealClimate, las temperaturas globales no han cambiado: 2005 sigue siendo el año más caluroso. Al menos, desde que tenemos registros.

    (gràcies, manel!)

  • La imagen es de la famosa gráfica del palo de hockey (vía Wikipedia), que hasta el bueno de Al Gore ha utilizado en su película.
  • el test de la rana

    Sin ánimo de convertir esto en un zoológico, hoy hablaremos del Batrachochytrium dendrobatidis, un hongo responsable de que casi una tercera parte de las 5.743 especies de anfibios conocidas (ranas, sapos, salamandras) estén en peligro crítico de extinción, según la Unión Mundial para la Naturaleza.

    Se ve que la población de este hongo, también conocido como el “hongo asesino”, está aumentando una barbaridad, lo que acelera la infección, muerte y extinción de los pobres anfibios. Entre las causas de su proliferación está -cómo no- el cambio climático, ya que al parecer el calor favorece su reproducción.

    Pero se ve que este hongo se está extendiendo desde los años 80, cuando las estaciones todavía respondían a su nombre, aunque no por eso se pone en duda que el hombre deje de ser responsable de la situación. El cambio climático sólo está agravando un problema que viene de un poco más atrás, de cuando se puso de moda la Xenopus laevis, una especie acuática de rana sudafricana. Todo indica que fue ella la que actuó de vector propagador del hongo por todo el mundo.

    Así de golpe su nombre no suena de nada, pero la Xenopus laevis es la misma rana que se utilizaba para realizar las pruebas de embarazo. Sí hombre, el test de la rana.

    otra vez los osos polares

    Creo que a los osos polares deberían hacerles un monumento. Hacerlos mascotas oficiales de la lucha contra el cambio climático o algo así. No hay nada que dé más pena que un oso polar, todo blanquito él, ahogándose mientras intenta descansar sobre un trozo de hielo que se hunde. Deberían hacer con ellos llaveros, mochilas, peluches, pegatinas para el coche. Ahora que lo pienso, creo que incluso ya están en ello. Sí, claro, podría ser Knut, el simpático osito polar alemán.

    En cualquier caso, no me ha dado tiempo a escribir sobre nada más y ya están aquí los osos polares para llevarme la contraria. Si en la entrada anterior escribía que las petroleras no encontrarían oposición -o al menos no tan sangrienta como en otras partes- para empezar a buscar crudo en Alaska, ahora leo en el Guardian que un grupo de indígenas de Alaska (¿cómo se llaman? ¿alaskianos? ¿esquimales?) ha conseguido frenar las pretensiones de la petrolera Shell.

    En alianza con los ecologistas, esta insurgencia en defensa de los hielos de Alaska ha interpuesto un recurso contra la decisión de la Administración Bush de permitir los agujeros en la zona. Entre sus argumentos, aseguran que los osos polares ya están en suficiente peligro de extinción por culpa del cambio climático como para soportar una agresión más. También hablan de las ballenas, a las que el ruido de los trabajos de búsqueda podrían desorientar en sus rutas migratorias. Como respuesta, Shell acepta el envite y asegura que Alaska es una “inversión a largo plazo” para la compañía.

    Petróleo contra cambio climático. La vista está marcada para el próximo 14 de agosto.

  • La foto de Knut es de la portada de la edición alemana de Vanity Fair, vía Wikipedia.
  • Y de regalo, otro vídeo del YouTube sobre los osos polares durante la hora de la merienda.
  • hagan sus apuestas, señores

    Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

    Si como dicen, el mundo se calienta, lo lógico sería que las actuales zonas cálidas del planeta pasaran a ser tórridas y que las zonas frías fueran un poco más templadas. Bajo esta premisa, algunos están hablando ya de los países que saldrán ganando con esto del cambio climático. Tener un invierno suave puede favorecer las cosechas, y un verano soleado puede también atraer al turismo. Por otro lado, el deshielo puede acabar abriendo un atajo para el transporte entre el Atlántico y el Pacífico, además de dejar al descubierto unas reservas de petróleo que buena falta hacen.

    Leo en el Washington Post que en la lista de países “ganadores” están Canadá –con un aumento del 220% en el número de turistas para finales de siglo–, Rusia –174% arriba– y Mongolia (122%). Estas predicciones, por eso, deben tomarse con pinzas: hay demasiadas variables en el cálculo del clima.

    Aún así, un equipo de Yale ha puesto números a esta teoría mediante el crecimiento (o pérdida) del Productor Interior Bruto e incluso ha hecho un mapa interactivo para mostrar sus resultados. Puedes probarlo pasando por la imagen.

    (vía roundup)

    lo cortés no quita lo valiente

    Google Solar Panels Project

    Puede que en el terreno comercial la competencia sea feroz, pero al menos se han puesto de acuerdo en algo: el cambio climático representa una amenaza. Por ello, resulta de agradecer que enemigos declarados como Google, Yahoo! y Microsoft, junto a otros gigantes de la tecnología como Dell, Intel, Lenovo o Hewlett Packard se hayan unido en una iniciativa común para combatir el calentamiento global.

    El proyecto, denominado “Climate Savers Computing” (en inglés, algo así como informática respetuosa con el clima), aboga por la reducción en el consumo de energía de los equipos informáticos a escala global. En la presentación del proyecto hace unos días en Londres, directivos del famoso buscador y del fabricante de chips Intel explicaron que un ordenador de mesa convencional derrocha la mitad de la energía que recibe, un desperdicio energético que podría reducirse en un 10% por un coste añadido que no llegaría a los 12 euros por equipo. Aplicando medidas estrictas, aseguraron, en 2010 se podría reducir a la mitad lo que consumen los ordenadores, el equivalente en emisiones de CO2 a retirar de las carreteras once millones de coches.

    Pero la apuesta por el ecologismo no se ciñe solamente a los productos que fabriquen estas compañías, sino que también afecta a sus instalaciones. Sin ir más lejos, Google “enchufó” la semana pasada los paneles solares que empezó a instalar hace menos de un año sobre el techo de su sede central, en Mountain View (California). Con una potencia de 1.600 kilowatios, estos más de 9.000 paneles proporcionan el 30% de la energía máxima que necesitan las instalaciones del cuartel general del buscador. Puede que no parezca demasiado, pero con esa cantidad habría suficiente para abastecer a 1.000 hogares. Por algo se empieza.

  • Google ha puesto en marcha una página en la que informa sobre los progresos de su proyecto de energía solar. Allí explica cuánta energía generan cada día los paneles en el techo de su centro de operaciones (los de la foto), y la comparan con el consumo de ciertos electrodomésticos de uso cotidiano. Así, por ejemplo, los 9.894 kilowatios/hora que dice que han producido en las últimas 24 horas habrían servido para mantener una tele de pantalla plana encendida durante 82.450 horas, o lo que es lo mismo, durante más de nueve años. El enlace, por aquí.
  • Houston, tenemos un problema

    La semana pasada, Michael Griffin, el director de la NASA, se fue de la lengua en una entrevista para una radio norteamericana y cuestionó la necesidad de luchar contra el cambio climático. A primera vista, las dudas de Griffin parecen del todo razonables, ya que el director de la NASA asegura que el Hombre (o la Humanidad) no es quién para decidir que este clima es el mejor para la Tierra y que por tanto tenga que ser conservado.

    Curiosamente, un día antes su misma agencia publicaba un estudio en el que se afirma que el clima de la Tierra está alcanzando un “punto crítico”, cuyas consecuencias podrían ser devastadoras para la vida en el planeta.

    Así pues, no resulta extraño que las declaraciones de Griffin hayan indignado a los científicos de su propia organización, hasta el punto de que James Hansen, el autor del estudio, ha calificado los comentarios de su jefe de “arrogantes e ignorantes”.

    Sin embargo, las palabras del director de la NASA pueden deberse a un puro instinto de supervivencia, al menos para el programa espacial de la agencia norteamericana: a principios de mayo, Bush recortó 3.000 millones de dólares del presupuesto de la NASA. Y si Estados Unidos empieza a destinar dinero para combatir el cambio climático, unos de los primeros que van a quedarse sin fondos para sus viajes van a ser los astronautas. Houston, tenemos un problema.
    (vía energy roundup)