Archive for the 'Canvi climàtic' Category

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el hielo también quema

El periodista Ross Gelbspan describe en Crímenes contra el Planeta cómo el lobby del petróleo ha pagado para sembrar la duda en los medios de comunicación acerca del grado de certeza en torno al calentamiento global y sus causas. Para Gelbspan, el cambio climático ya ha empezado, y es bastante posible que su efecto no sea el calor del desierto, sino más bien el frío de Siberia:

De todos los impactos del cambio climático que afectan al océano, ninguno ofrece un escenario más aterrador que un cambio en las corrientes profundas oceánicas producido por el calentamiento. Esta modificación estaría en condiciones de ser el desencadenante potencial de un rápido cambio climático que, a su vez y paradójicamente, podría sumir a gran parte del sobrecalentado hemisferio norte en un intenso frío helador

Gelbspan acusa así a la industria de cometer “un claro crímen contra la humanidad”, poniendo en peligro la supervivencia de la vida en el planeta. Él propone acabar con un 70% de la quema de combustibles fósiles de forma inmediata, cosa más que difícil ya que ahora mismo se está hablando de llegar a un 10% con los biocombustibles en 2020, lo que todavía dejará un 80% a la gasolina.

El libro no abunda demasiado en la cuestión energética ni en el pico del petróleo, pero sí ofrece a cambio siete “instantáneas del calentamiento”, unas inquietantes descripciones de lo que puede pasar de aquí 20 años. Recuerdo que este libro me lo leí casi del tirón en un viaje relámpago a Madrid en avión, lo que me hizo sentir un poco Judas. Pero bueno, ya plantaré algún día un árbol.

A propósito, la revista Nature publicó hace unas semanas un estudio del Centro Nacional Oceanográfico de la universidad de Southampton (sur de Inglaterra) que afirma haber detectado un “cortocircuito” en la corriente circumpolar antártica. Según sus autores, el descubrimiento puede dar al traste con los modelos informáticos que se han utilizado hasta ahora para estudiar el clima de los próximos cien años. Stay tuned.

  • La nota sobre el estudio publicado en Nature, aquí (el artículo entero es $$).
  • La Editorial Barrabés permite descargar el primer capítulo de Crímenes contra el Planeta en pdf (enlace) y en su web puedes oír una entrevista con el autor y un reportaje sobre el libro (aquí).
  • La foto es del glaciar de Perito Moreno, en Argentina (Wikipedia).
  • a hostias por el clima

    saludos, y a ver si rebajas un poco el nivel de intolerancia

    A veces, los comentarios son lo mejor de una página. José Rodríguez y Antón Uriarte mantuvieron una interesante discusión casi a tiempo real en un artículo de socialdemocracia.org.
    Fueron hasta siete mensajes en un mismo día. Y no precisamente del buen rollo.

    gobernators como nosotros

    Para que no se diga que siempre pinto a Estados Unidos como los malos de la película, leo en Los Angeles Times que 31 estados norteamericanos –representativos del 70% de la población en EEUU– se han unido para crear un registro de emisiones de CO2 por parte de la industria. Según dicen, se trata de un primer paso para empezar a hablar de un sistema de recorte y comercio de emisiones.

    La medida, llamada The Climate Registry, se promueve desde California, donde el gobernador Arnold Schwarzenegger se está mostrando muy beligerante (valga la redundancia) con el famoso cambio climático y la falta de acción del gobierno de George Bush Jr.

    Desde la administración

    Saludamos esta iniciativa de los estados como un suplemento al considerable trabajo hecho a nivel federal

    se responde con cinismo que el Gobierno ya está haciendo un gran trabajo para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero (siempre que China e India también se pongan a ello, claro).

    En cualquier caso, resulta de agradecer que aunque el presidente se haga el loco, sí que haya gente en Estados Unidos que esté dispuesta a sentarse un momento a pensar hacia dónde demonios estamos llevando el mundo. Ni que sea con la excusa del calentamiento global.

    (vía energy roundup)

    conspiracy theory

    El 23 de julio de 2001, Estados Unidos abandonó repentinamente las negociaciones y quedó fuera del Protocolo de Kioto a pesar de ser el país que más contamina en el mundo. Tres días antes, en la reunión del G-8 en Génova (dedicada, ya entonces, al famoso cambio climático), la policía italiana había matado de dos tiros en la cabeza a Carlo Giuliani, un activista antiglobalización de 23 años. Cincuenta días después de aquel 23 de julio, dos aviones se estrellaban contra las Torres Gemelas de Nueva York.

    El 6 de julio de 2005, el G-8 volvió a reunirse en Gleneagles. Los grandes jefes del mundo escogieron un hotel apartado en medio del campo y rodeado de una kilométrica valla de acero. Fuera, las protestas antiglobalización eran igual o peores que cuatro años antes. Y como cuatro años antes, el tema central de las conversaciones debía ser el cambio climático. Pero justo al día siguiente de empezar las reuniones, una cadena de atentados sacudía Londres y dejaba 56 muertos (bueno, 52 muertos y los cuatro sospechosos).

    En ambos casos, los atentados produjeron un efecto colateral: durante un tiempo se dejó de hablar del cambio climático y se pasó a hablar de terrorismo. Dos años después, justamente ahora, calentamiento global es la expresión de moda. Vamos, el cambio climático del que todo el mundo habla en los ascensores.

    Pues bien, el próximo 6 de junio el G-8 vuelve a reunirse. Esta vez será en la bonita aunque desconocida localidad de Heiligendamm, en Alemania. Y ya se está diciendo que se quiere aprovechar la reunión para empezar a hablar del acuerdo que sustituirá al Protocolo de Kioto. Bush sigue haciéndose el sordo.

    Por cierto, si buscas Heiligendamm g8 en Google te salen un millón de entradas, la mayoría de ellas de movimientos antiglobalización. Aunque tranquilos, no creo que vaya a explotar ninguna bomba por allí…

    verjas y chimeneas

    James Lovelock, padre de la Teoría de Gaia, llama en su último libro a hacer una retirada sostenible: el mecanismo del cambio climático ya se ha puesto en marcha y no lo vamos a poder detener. Lo único que podemos hacer es prepararnos, adaptarnos a las nuevas condiciones que están por venir. Estamos tan obsesionados con la idea de progreso y con el bienestar de la humanidad que la retirada nos parece algo desagradable y vergonzoso, escribe Lovelock. Según él, las Islas Británicas serán uno de los pocos lugares en los que se podrá vivir bien. También el norte de Europa, Siberia y parte de Canadá. Lo demás será páramos y desiertos si la temperatura sube 5 grados, lo que está dentro de las previsiones del IPCC, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, que dice que la variación de las temperaturas irá de +1,1ºC a +6,4ºC.

    Precisamente mañana está previsto que el IPCC emita su tercer y último informe, el dedicado a las medidas que hay que tomar para que la temperatura no suba mucho más de 2 grados. Porque la temperatura subirá, de eso parece no haber duda. En “La Venganza de la Tierra”, Lovelock vuelve a plantear la solución que hizo que los ecologistas le dieran la espalda: lo único que nos puede salvar es la energía nuclear. No la fusión nuclear, eso que dicen que es como repetir aquí lo que pasa en el Sol y que todavía no es posible. Según Lovelock, los riesgos que entrañan las actuales centrales nucleares son poco comparado con los peligros que acechan si el planeta se calienta demasiado.

    Pues bien, previsiblemente mañana el IPCC le hará caso a Lovelock y recomendará utilizar la energía nuclear para evitar emitir más CO2 a la atmósfera. No será la única medida, pero que el IPCC hable de energía nuclear será un duro golpe para grupos ecologistas como Greenpeace, que se ha caracterizado siempre por su activismo en contra de las nucleares.

    A partir de mañana no va a ser fácil seguir descolgándose de chimeneas y encadenándose a verjas.

    Actualización: Aquí está el tercer informe del IPCC 2007 (en inglés, PDF). Y sí, el informe cataloga la energía nuclear como “medida explotable en la actualidad” para combatir el cambio climático. Greenpeace no dice nada al respecto en su comunicado.

    y tú más

    Andan estos días reunidos en Bangkok los miembros del IPCC (el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas) para aprobar, línea por línea, párrafo a párrafo, el que será el tercer informe en lo que va de año sobre el famoso calentamiento global. En esta ocasión, y tras certificar la evidencia del cambio climático (primer informe) y advertir sobre sus consecuencias (segundo informe), el IPCC propondrá medidas para mitigar su impacto. Y de nuevo, parece que las reuniones no están siendo nada pacíficas.

    La delegación china, por ejemplo, ya ha presentado más de cien enmiendas al borrador sobre el que se está trabajando. Tampoco Estados Unidos –el principal emisor de CO2 en el mundo, aunque pronto China le arrebatará el honor– se muestra muy por la labor. Sin ir más lejos, su presidente, George W. Bush, volvió a negarse el lunes a establecer recortes para las emisiones con el viejo pretexto de que con ello la economía de su país se vería perjudicada. Ambos países lucharán hasta el último momento para poner en duda las conclusiones de los científicos.

    La beligerancia china es la propia del niño al que no le quieren dejar hacer lo mismo que hacen los demás en el patio del colegio. Su economía crece a marchas forzadas, al igual que crece su sed de energía. La mayor parte de esta energía la obtiene a partir del carbón, un combustible fósil aún más contaminante que el petróleo. Un tercio del país (que no es poco) está sufriendo los efectos de la lluvia ácida. En otras palabras: China es la versión sin corregir pero ampliada del modelo de desarrollo económico del primer mundo. Piensa si no en la piratería, la falsificación de ropa, bolsos y gafas de marca, en los zapatos. En China las cosas se hacen a lo grande.

    Visto así, resulta fácil de entender que China se niegue a parar máquinas. China no está dispuesta a renunciar a todo aquello que nos hizo ser el “primer mundo”, a perder el tren de la modernidad. Más aún cuando el matón del patio del colegio, Estados Unidos, sigue como si nada ante la mirada de la bienintencionada pero impotente profesora europea.

    PD: Estados Unidos también dice que no piensa hablar de recortes en las emisiones de CO2 hasta que China e India reduzcan las suyas. Una actitud muy adulta, también.

    nuestra huella en el mundo

    Pulsa para ir a la animación

    En el tiempo que llevo conectado a Breathing Earth (unos diez minutos), en todo el mundo han nacido 2.473 personas, se han muerto otras 1.067 y se han emitido 449.000 toneladas de CO2. Antes de acceder a este curioso mapa se nos advierte de que se trata de una simulación, eso sí, basada en los últimos datos disponibles, por lo que ofrece una idea bastante aproximada del ritmo real de nacimientos, muertes y emisiones de CO2 en el planeta.

    Pasando el ratón por encima de los países podremos además descubrir cómo, por ejemplo, en España nace y muere una persona cada 1,2 minutos, y se emiten 1.000 toneladas de CO2 cada 1,7 minutos. En la India, por irnos bien lejos, nace una persona cada 1,3 segundos.
    (Vía Microsiervos)

    planeta fumador

    En cierto modo, la humanidad entera se comporta como un fumador empedernido. Nuestra civilización no depende de los cigarrillos, pero sí de otro material que al quemarse echa humo. Y lo que para los humanos se llama enfermedad, en la Tierra recibe el nombre de contaminación. Según un informe de 1997 (ahora hace diez años), en el mundo había más de 600 millones de coches. Para 2030, ese número se habrá duplicado.

    Al quemarse, la gasolina emite dióxido de carbono (CO2), un gas responsable del efecto invernadero y, según dicen, del famoso cambio climático. Con el tabaco, los humanos respiramos en cambio nicotina, alquitrán e incluso polonio 210, eso mismo con lo que mataron a un espía ruso.

    Pero a pesar de causar sedentarismo, obstrucción de las vías respiratorias, cáncer e incluso la muerte, muchos humanos seguimos comprando cada día nuestro paquete de cigarrillos. Sabemos que tendremos que dejarlo algún día, pero nos decimos siempre que ya lo haremos mañana.

    No soy adicto al petróleo. Puedo dejarlo cuando quiera. Sabemos que nuestro gran vicio está perjudicando el planeta, pero aún así seguimos echando humo. Porque lo necesitamos. ¿Lo necesitamos? Planeta fumador.

    vandalismo científico

    “Estos científicos son unos salvajes. A quién se le ocurre, mira que decir que el cambio climático va a afectar la vida de millones de personas en todo el mundo…”

    Algo así debió pasar por la cabeza de los delegados políticos de Estados Unidos, China, Rusia, India y Arabia Saudí, que durante las reuniones del segundo grupo de trabajo del Panel Intergubernamental de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC) hicieron todo lo posible por suavizar el resumen de un informe de más de 1.400 páginas sobre el impacto del calentamiento global en las diferentes regiones del planeta. Al parecer, el lenguaje del informe resultaba “demasiado duro” para sus oídos, de manera que sacaron las tijeras y propusieron eliminar aquellas frases, párrafos y gráficos que menos les gustaban. Según uno de los expertos que asistió a las negociaciones, se trató de “un acto de vandalismo científico”.

    En el fondo, y al margen de un párrafo incómodo borrado aquí y de un gráfico eliminado allí, buena parte de los esfuerzos de las delegaciones de estos países estuvo en reducir el nivel de certeza establecido por el IPCC para las diferentes consecuencias descritas. Por ejemplo, que se cambiara un “muy probable” por un “probable”, lo que en la jerga del IPCC supone pasar de más de un 90% de posibilidades de que el desastre ocurra a tan sólo un 66%.

    Así que ahora, gracias al trabajo de Estados Unidos, China, Rusia, India y Arabia Saudí, me siento mucho más tranquilo. El cambio climático es una patraña. Y los científicos, unos salvajes.

    • La BBC publica un vistoso resumen de lo que afirma el IPCC en su último informe. Resulta interesante sobre todo por el final, donde se da la guía completa para entender el grado de certeza en las expresiones que utilizan los científicos. (de momento sólo en inglés)

    ser o crecer

    Sir Nicholas Stern, asesor económico de Tony Blair y expezgordo del Banco Mundial, publicó a finales del año pasado un informe en el que analizaba el impacto económico del cambio climático. Decía que si en el plazo de una década a 20 años no se tomaban decisiones radicales para minimizar el impacto del calentamiento global, sus efectos nos iban a costar mucho dinero. ¿Cuántos años tendrás tú de aquí 10 años? Yo 39.

    Stern afirma en su informe que los daños derivados de los desastres naturales nos costarán no menos del 5% del PIB mundial cada año. En 2006, el PIB mundial fue de 46 billones de euros, por lo que el calentamiento global nos podría costar 2,3 billones al año. Y eso en el mejor de los casos, ya que Stern advierte que “el daño podría aumentar al 20% o más”. Es decir, más de nueve billones de euros en pérdidas al año, casi lo mismo que vale el Producto Interior Bruto de Europa o Estados Unidos.

    A pesar de la terrible advertencia (perder un 20% del PIB global al año es en verdad estar en recesión), la economía se resiste a tomar medidas contra el cambio climático: los gobiernos de los países industrializados interpretan la lucha contra el calentamiento global como un obstáculo al perpetuo crecimiento económico, el verdadero motor de la sociedad moderna. Continue reading ’ser o crecer’