Archive for the 'Energía' Category

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el primer paso

Como suele decirse, reconocer un problema es el primer paso para solucionarlo. Pues bien, por primera vez, una de las cuatro grandes petroleras privadas del mundo -en este caso, Shell- ha reconocido que la producción de crudo tocará techo en 2015. Es decir, de aquí a tan sólo siete años.

La noticia la he podido leer hoy en un medio generalista como La Vanguardia, aunque crisis energética la publicaba ya el viernes recogiendo y ampliando un artículo del Times. Las dudas para los escépticos deberían empezar a disiparse.

  • Bonus track: A Crude Awakening, The Oil Crash (Google Vídeo, 1h 22min, en inglés).
  • la cola del pez

    Con el objetivo de mantener todos esos millones de coches en marcha y al mismo tiempo reducir las emisiones de CO2, el mundo se halla metido de lleno en la producción de biocombustibles, esa “maravilla ecológica” que además conseguirá reducir nuestra dependencia del petróleo. Sin embargo, no está muy claro que la medicina que supone el nuevo crudo del siglo XXI vaya a ser mejor que la enfermedad.

    El Parlamento británico acaba de presentar un informe en el que pide a la Unión Europea que deje de fomentar el uso de biocombustibles, al menos hasta que se asegure de que su producción no va a resultar aún peor que el daño medioambiental que pretende evitar.

    Las ventajas de los biocombustibles son bien conocidas: proceden de una fuente renovable (caña de azúcar, soja, maíz, remolacha…) y producen mucho menos dióxido de carbono cuando se queman, lo que ayudará a reducir el calentamiento global. También crean nuevos puestos de trabajo en la agricultura, permitiendo a los países más pobres salir de la pobreza.

    Pero ¿y los inconvenientes? Aparte de la deforestación de bosques y selvas para conseguir terreno en el que plantar estos cultivos energéticos (lo que de paso elimina una importante vía para la absorción natural del CO2 en la atmósfera) y de su efecto sobre el precio de los alimentos básicos, muchos de los defensores de los biocombustibles parecen olvidar que toda la maquinaria necesaria para cosechar, trasladar y transformar estos cultivos depende de la gasolina de toda la vida, el petróleo. Todo ello sin olvidar que el abono y los pesticidas necesarios para conseguir que crezcan a toda velocidad resistiendo las plagas también se obtienen a partir del crudo.

    De esta manera, y mientras no se encuentre otra manera de alimentar la maquinaria necesaria para su producción, lo que se está haciendo es cambiar petróleo por biocombustible, lo que, cual pez que se muerde la cola, nos deja prácticamente en el mismo punto de partida. Un poco más hambrientos, si cabe.

  • Biocombustibles: mito o realidad (un PDF largo, pero completo)
  • a hundred bucks

    ¿Sabéis qué? Vuestro abuelo, o sea, yo mismo, fue el primero en comprar un barril de petróleo a 100 dólares…

    El récord de los 100 ya está ahí, listo para ser superado, aunque según parece la historia que hay detrás de este hito es aún más increíble que la escalada de precios del petróleo.
    Puedes leer la noticia original (en inglés) en la BBC o su eco en castellano en el País (el diario digital que cita pero no enlaza).

    peak water

    El hidrógeno, pese a no ser una fuente de energía, se presenta a menudo como la solución a nuestros problemas de energía. Usado como combustible, el hidrógeno no produce CO2, por lo que ayudaría a mantener limpia la atmósfera de la Tierra.

    Sin embargo,

    cada una de las elecciones energéticas que podemos hacer, en términos de combustibles y tecnologías, tiene sus pros y contras asociados

    asegura Michael Webber, director asociado en el Centro para Energía Internacional y Política Ambiental en la Universidad de Texas en Austin. Webber ha analizado el impacto que tendría una economía basada en el hidrógeno como sustituto de los combustibles fósiles. Suponiendo que su producción se basara en la electrólisis, su uso a gran escala podría empeorar aún más la escasez de otro preciado recurso: el agua.

    El blog de Jumanji tiene los detalles.

    esos autos locos

    En cualquier momento de este otoño, la Generalitat catalana pondrá en marcha el nuevo límite de velocidad para la llamada primera corona de Barcelona (16 municipios que rodean la capital). Serán 80 kilómetros por hora que se tendrán que respetar en carreteras, autovías y autopistas, donde el límite que nadie respeta está ahora en los 120.

    El motivo: corriendo menos con el coche podremos reducir hasta un 25% las emisiones de CO2 de aquí a 2010, incluso un 30% si en la segunda corona (24 municipios más) no se pasa de los 90 kilómetros por hora. La contaminación, además de fastidiar al medio ambiente perjudica la salud, y si la redujéramos ni que fuera un 20% en Barcelona evitaríamos la muerte de 1.200 personas cada año.

    El nuevo límite se aprobó a principios del verano, y ya entonces se puso el grito en el cielo. Se dijo que era una medida recaudatoria (más multas para los sufridos conductores), una burla para los que cada día se chupan atascos (ya querrían ellos circular a 80 por hora de ida o vuelta al trabajo) y una solución inútil al problema de la polución, ya que a 80 kilómetros por hora se consume más que a 100-120, por lo que al final acabaremos contaminando más.

    Esta última afirmación, sin embargo, no es del todo cierta. En la autoescuela nos enseñaron a llevar el coche bien revolucionado para que no se calara nunca, a frenar reduciendo ruidosamente y a apurar las marchas para conseguir la mejor aceleración.

    Definitivamente, un coche consume bastante más si se conduce a 80 km/hora en tercera o cuarta que haciéndolo a 120 en quinta. Pero el caso es que la quinta marcha sirve para algo más que para ir por autopista. De hecho, tal y como enseñan en los cursos de conducción eficiente que promueve el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (el IDAE, dependiente del ministerio de Industria), a partir de los 50-60 kilómetros hora ya se puede meter quinta, y en ese caso sí que se reduce el consumo de gasolina. Y por tanto, se reducen las emisiones.

    Seguir o no estos consejos es una decisión personal (aunque en el fondo se esté hablando de ahorrar dinero en gasolina). Pero donde sí no se va a poder elegir es en el nuevo límite de velocidad. Una medida que, de ser coherentes, debería extenderse a otras ciudades españolas, ya que el sucesor del protocolo de Kioto se nos va a aplicar a todos. ¿O se pensaban ustedes que después de apretar las tuercas a la industria nos íbamos a ir los conductores de rositas?

  • Pinchando en el gráfico se puede llegar hasta el Manual de Conducción Eficiente (PDF) que edita el IDAE en las comunidades que ofrecen estos cursos gratuitos en España (que yo haya visto, Catalunya, Navarra, Valencia, Andalucía, Canarias…).
  • Y otra pregunta: ¿sólo yo pienso que mientras se aprueban medidas para reducir el consumo de energía (en este caso, la gasolina) se publican estudios sobre los peligros del cambio climático y el perjuicio de la contaminación?
  • el pan nuestro de cada día (y la pasta, la carne…)

    Septiembre ha empezado con noticias sobre la subida del precio del pan, los huevos, la leche, la carne… Lo último ha sido hoy mismo en Italia, donde asociaciones de consumidores han convocado un “día sin pasta” como protesta por el “aumento injustificado de los precios de alimentos de primera necesidad”.

    El culpable de esta situación es el encarecimiento del precio de los cereales, eso que crece en el campo y que constituye la materia primera (es decir, la energía) que nos mantiene sobre el planeta. Hablo de nosotros como especie: todavía no ha nacido nadie que no necesite comer. A muchos les ha faltado tiempo para acusar a los biocombustibles, esa mierda que le quieren poner ahora a los coches porque dicen que hay cambio climático. Los que los fabrican, lógicamente, dicen que la culpa de que los cereales sean más caros no es sólo suya, ya que también influye -y mucho- en su precio la industria de la alimentación. Con los cereales, si no se acuerdan, se hace el pan y se da de comer a los animales, eso que a su vez nos comemos luego para seguir trabajando.

    Este es un problema global, es decir, que si un país tiene una mala cosecha (pongamos que ese año hizo mal tiempo) saldrá a comprar los cereales de sus vecinos, quienes a su vez, si tienen muchos pretendientes, acabarán vendiendo sus excedentes al mejor postor. Aquí en España, el Gobierno investigará si ha habido un pacto entre productores para subir precios violando las leyes de la competencia, y vigilará para que no se produzcan “acaparamientos o comportamientos anormales” en el país.

    Un esfuerzo prácticamente inútil, ya que como se ha dicho antes, este es un problema global. No queda lejos el día en que los “acaparamientos” y los “comportamientos anormales” se produzcan a gran escala, entre países, no sea que un día se quedasen sin alimentos o gasolina, valga la redundancia.

    dietas energéticas

    La eficiencia energética es una de las mejores inversiones que podemos hacer,

    aseguran desde el gigante norteamericano de los supermercados Wal-Mart. A principios de año, esta cadena de supermercados abrió su primera tienda “altamente eficiente” en Kansas City, un establecimiento que consume “un 20% menos de energía que el típico centro comercial”. Wal-Mart es el segundo mayor consumidor de energía del mundo, por detrás del gobierno de Estados Unidos.

    Leo en el WSJ que las grandes empresas -grandes consumidoras de energía- se han dado cuenta de que aplicando unas sencillas mejoras pueden ahorrar un buen montón de dinero en la factura de la luz. Con el precio del petróleo, el gas y la electricidad disparándose, usar menos energía puede reducir los costes mejor incluso que recortar plantillas o pagar sueldos más bajos, por lo que la eficiencia energética suena a buena idea, mucho mejor si además se ayuda a combatir el calentamiento global reduciendo de paso las emisiones de CO2.

    Y a propósito del cambio climático: andan estos días reunidos en Viena un millar de delegados de más de 150 países en unas conferencias de Naciones Unidas sobre esta cuestión que tienen que servir de aperitivo de las de Bali (Indonesia) en diciembre próximo, donde ya se empezará a hablar en serio del protocolo que ha de sustituir al de Kioto. En el segundo día de reuniones, Yvo de Boer, secretario de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), ha presentado un informe sobre el coste económico de combatir el calentamiento global (el resumen aquí, PDF en inglés).

    La eficiencia energética es el medio más prometedor para reducir los gases de efecto invernadero a corto plazo,

    ha dicho De Boer durante la presentación del informe.

    Así pues, ya sea por ahorrar dinero o por salvar el medio ambiente, ahora toca ponerse a dieta. El ahorro energético nos afecta a todos (pues todos consumimos energía, todo el día), y por eso hasta el ministerio de Industria español ha puesto en marcha una campaña de ahorro energético entre la población. ¿O acaso pensaban ustedes que esa manía por las bombillas de bajo consumo era gratuita?

  • Entrada relacionada: lo cortés no quita lo valiente
  • otra vez los osos polares

    Creo que a los osos polares deberían hacerles un monumento. Hacerlos mascotas oficiales de la lucha contra el cambio climático o algo así. No hay nada que dé más pena que un oso polar, todo blanquito él, ahogándose mientras intenta descansar sobre un trozo de hielo que se hunde. Deberían hacer con ellos llaveros, mochilas, peluches, pegatinas para el coche. Ahora que lo pienso, creo que incluso ya están en ello. Sí, claro, podría ser Knut, el simpático osito polar alemán.

    En cualquier caso, no me ha dado tiempo a escribir sobre nada más y ya están aquí los osos polares para llevarme la contraria. Si en la entrada anterior escribía que las petroleras no encontrarían oposición -o al menos no tan sangrienta como en otras partes- para empezar a buscar crudo en Alaska, ahora leo en el Guardian que un grupo de indígenas de Alaska (¿cómo se llaman? ¿alaskianos? ¿esquimales?) ha conseguido frenar las pretensiones de la petrolera Shell.

    En alianza con los ecologistas, esta insurgencia en defensa de los hielos de Alaska ha interpuesto un recurso contra la decisión de la Administración Bush de permitir los agujeros en la zona. Entre sus argumentos, aseguran que los osos polares ya están en suficiente peligro de extinción por culpa del cambio climático como para soportar una agresión más. También hablan de las ballenas, a las que el ruido de los trabajos de búsqueda podrían desorientar en sus rutas migratorias. Como respuesta, Shell acepta el envite y asegura que Alaska es una “inversión a largo plazo” para la compañía.

    Petróleo contra cambio climático. La vista está marcada para el próximo 14 de agosto.

  • La foto de Knut es de la portada de la edición alemana de Vanity Fair, vía Wikipedia.
  • Y de regalo, otro vídeo del YouTube sobre los osos polares durante la hora de la merienda.
  • no hace falta ser un experto

    Tal y como comentaba hace unos días, el deshielo en el ártico puede suponer una oportunidad de oro para la industria petrolera. Pues bien, la noticia no se ha hecho esperar: Shell está preparando un gran programa de extracción en Alaska. Según los expertos, en esa zona podría haber el 25% de las reservas de hidrocarburos mundiales (gas y petróleo) no encontrados hasta la fecha. Por otro lado, por allí sólo hay esquimales, en principio mucho menos peligrosos que los desobedientes árabes o los revoltosos nigerianos.

    Por lo visto, la petrolera se está topando con la fuerte oposición del gobierno de Alaska y los ecologistas, pero ello no ha impedido que obtuviera el permiso de Estados Unidos para empezar a explorar la zona este agosto en busca del sitio ideal en el que empezar a perforar.

    Mientras, el precio del petróleo no para de subir. El barril de Brent, el de referencia en Europa (es decir, el que nos marca el precio en las gasolineras), está tocando ya su máximo histórico, los 78,65 dólares alcanzados el 7 de agosto de 2006. Pero no se preocupen, muy pronto tendremos nuevo récord: los expertos (otra vez los expertos) prevén aún más tensiones en el mercado. ¿Pero alguien les escucha?

  • Por si todavía quedan dudas, un poco de hemeroteca: el 9 agosto de 2004, hace tan sólo tres años, el barril de Brent “batía récords” llegando a los 41,5 dólares. Ahora mismo se mueve sobre los 75.
  • de aquí a 2015

    Leo en crisis energética una interesante entrevista a Fatih Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía. Sin pelos en la lengua, Birol asegura que “la industria del petróleo se enfrentará a una prueba muy grave de aquí a 2015: con el declive de la producción no OPEP y el máximo crecimiento de China, la distancia entre suministro y demanda crecerá significativamente”. Para los que no están acostumbrados a este tipo de discurso, una traducción a las palabras de Birol: en ocho años, el mundo necesitará mucho más petróleo del que se pueda producir.

    Basta con salir a la calle o encontrarse metido de lleno en un atasco –tan típicos ahora que llegó el verano– para empezar a entender el alcance de esta advertencia: en menos de diez años habrá muy poca gasolina, y la poca que quede será muy cara. ¿Cómo funcionarán todos esos coches y camiones? ¿Cuánto costará llenar su depósito?

    Para los que piensan que “ya saldrá alguna solución, como los biocombustibles” Birol tampoco es muy complaciente, ya que asegura que los biocarburantes representarán un insuficiente 7% de la producción mundial de combustible en 2030, requiriendo para ello, atención, “una extensión agrícola equivalente a la superficie de Australia, Corea y Nueva Zelanda juntas”.

    Lo peor de todo es que las fechas que baraja la Agencia Internacional de la Energía no se pierden en el horizonte del tiempo. Birol afirma que los problemas serios llegarán de aquí a 2015. ¿Cuántos años tendrás tú en 2015? Yo 38.