The World Petroleum Congress is carbon neutral
No pueden ser más cínicos porque no entrenan.
Cambio Climático, Población, Energía
The World Petroleum Congress is carbon neutral
No pueden ser más cínicos porque no entrenan.
Iba a escribir una entrada explicando cómo las protestas por el encarecimiento del petróleo no sólo están ocurriendo en España (aunque así lo parezca viendo las noticias en este país estrecho de miras), cuando he topado con este mapa en The Guardian que recoge las movilizaciones en el resto del mundo en las últimas semanas:
Como puede verse, las protestas aún no han llegado a Estados Unidos (el principal consumidor de petróleo y donde tener acceso a gasolina barata es poco menos que un derecho fundamental), pero en vista de este otro mapa publicado por el New York Times, donde se aprecia por regiones el impacto de la subida del combustible en las economías familiares norteamericanas, puede que la cosa sea -como siempre- sólo cuestión de tiempo.
Después de pescadores y taxistas, les toca el turno a los transportistas. La fiesta no ha hecho más que comenzar…
Actualizando:
07/06/08.-
El comercio se prepara para hacer frente a la huelga de transportistas
Los grandes consumidores de petróleo buscan soluciones al aumento de los precios
08/06/08.-
Comienza la huelga de transportistas en Cataluña
09/06/08.-
Piquetes en la frontera y atascos por el paro de los transportistas autónomos
10/06/08.-
Los transportistas siguen colapsando carreteras e impiden el abastecimiento
El miedo a la escasez vacía las gasolineras catalanas
Rusia augura que el barril subirá a 250 dólares
11/06/08.-
El paro del transporte origina los primeros incidentes y detenciones
El comercio luce ya estantes vacíos
El petróleo dispara la inflación
Los objetivos hay que cumplirlos,
dicen desde la Comisión Europea. Los planes de la Unión Europea para los biocombustibles -un 10% del combustible usado por el transporte en 2020- no suponen “un peligro para la producción de alimentos”. La noticia es de hoy mismo, y con estas declaraciones los portavoces de Agricultura y Medio Ambiente de la Comisión Europea han salido al paso de un incómodo informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente donde se recomienda suspender este objetivo del 10% hasta que no se realicen más estudios sobre el impacto medioambiental de los llamados “carburantes ecológicos”. La noticia no es nueva -sin ir más lejos, el Parlamento británico pedía exactamente lo mismo a principios de año-, pero la Comisión Europea prefiere hacer caso omiso de las señales de alarma y seguir adelante con sus objetivos.
Así pues, nada importa que en Europa no haya terreno suficiente para cultivar la materia prima de este 10% de biocombustibles, ni que lo que falte se vaya a tener que importar de países donde la sostenibilidad -principio que la UE exige para la producción de biocombustibles en terreno europeo- sea una expresión tan exótica como biodiversidad, o que la mismísima ONU asegure que “producir biocombustibles es hoy en día un crimen contra la humanidad”.
Aquí, como en Estados Unidos, lo que importa de verdad es reducir ni que sea un 10% nuestra dependencia del petróleo. El Brent ha tocado ya los 112 dólares -seguir la escalada de precios del petróleo ha dejado de tener gracia-, y la cosa no pinta nada bien, aunque algunos sigan alegrándose por haber encontrado un “enorme yacimiento de petróleo”. ¿Cuánto nos durará? Y lo que es aún peor: ¿a qué precio? Agárrense, que vienen curvas.
En este mapa, el tamaño de los países es proporcional a sus reservas de petróleo, y el color se corresponde a su consumo diario de barriles. ¿Adivinan quién consume más? Una pista: es más pequeño que Nigeria.
Los datos son de 2004, por lo que andan un poco anticuados. También los de consumo, ya que China hace un par de años que ya es del mismo color que Estados Unidos; Rusia también ha cambiado.
También resulta curioso ver cómo reencuadrando el mapa con los países más grandes te sale una zona del mundo de la que no se habla muy bien en el resto.
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Como suele decirse, reconocer un problema es el primer paso para solucionarlo. Pues bien, por primera vez, una de las cuatro grandes petroleras privadas del mundo -en este caso, Shell- ha reconocido que la producción de crudo tocará techo en 2015. Es decir, de aquí a tan sólo siete años.
La noticia la he podido leer hoy en un medio generalista como La Vanguardia, aunque crisis energética la publicaba ya el viernes recogiendo y ampliando un artículo del Times. Las dudas para los escépticos deberían empezar a disiparse.
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¿Sabéis qué? Vuestro abuelo, o sea, yo mismo, fue el primero en comprar un barril de petróleo a 100 dólares…
El récord de los 100 ya está ahí, listo para ser superado, aunque según parece la historia que hay detrás de este hito es aún más increíble que la escalada de precios del petróleo.
Puedes leer la noticia original (en inglés) en la BBC o su eco en castellano en el País (el diario digital que cita pero no enlaza).
En cualquier momento de este otoño, la Generalitat catalana pondrá en marcha el nuevo límite de velocidad para la llamada primera corona de Barcelona (16 municipios que rodean la capital). Serán 80 kilómetros por hora que se tendrán que respetar en carreteras, autovías y autopistas, donde el límite que nadie respeta está ahora en los 120.
El motivo: corriendo menos con el coche podremos reducir hasta un 25% las emisiones de CO2 de aquí a 2010, incluso un 30% si en la segunda corona (24 municipios más) no se pasa de los 90 kilómetros por hora. La contaminación, además de fastidiar al medio ambiente perjudica la salud, y si la redujéramos ni que fuera un 20% en Barcelona evitaríamos la muerte de 1.200 personas cada año.
El nuevo límite se aprobó a principios del verano, y ya entonces se puso el grito en el cielo. Se dijo que era una medida recaudatoria (más multas para los sufridos conductores), una burla para los que cada día se chupan atascos (ya querrían ellos circular a 80 por hora de ida o vuelta al trabajo) y una solución inútil al problema de la polución, ya que a 80 kilómetros por hora se consume más que a 100-120, por lo que al final acabaremos contaminando más.
Esta última afirmación, sin embargo, no es del todo cierta. En la autoescuela nos enseñaron a llevar el coche bien revolucionado para que no se calara nunca, a frenar reduciendo ruidosamente y a apurar las marchas para conseguir la mejor aceleración.
Definitivamente, un coche consume bastante más si se conduce a 80 km/hora en tercera o cuarta que haciéndolo a 120 en quinta. Pero el caso es que la quinta marcha sirve para algo más que para ir por autopista. De hecho, tal y como enseñan en los cursos de conducción eficiente que promueve el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (el IDAE, dependiente del ministerio de Industria), a partir de los 50-60 kilómetros hora ya se puede meter quinta, y en ese caso sí que se reduce el consumo de gasolina. Y por tanto, se reducen las emisiones.
Seguir o no estos consejos es una decisión personal (aunque en el fondo se esté hablando de ahorrar dinero en gasolina). Pero donde sí no se va a poder elegir es en el nuevo límite de velocidad. Una medida que, de ser coherentes, debería extenderse a otras ciudades españolas, ya que el sucesor del protocolo de Kioto se nos va a aplicar a todos. ¿O se pensaban ustedes que después de apretar las tuercas a la industria nos íbamos a ir los conductores de rositas?
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Creo que a los osos polares deberían hacerles un monumento. Hacerlos mascotas oficiales de la lucha contra el cambio climático o algo así. No hay nada que dé más pena que un oso polar, todo blanquito él, ahogándose mientras intenta descansar sobre un trozo de hielo que se hunde. Deberían hacer con ellos llaveros, mochilas, peluches, pegatinas para el coche. Ahora que lo pienso, creo que incluso ya están en ello. Sí, claro, podría ser Knut, el simpático osito polar alemán.
En cualquier caso, no me ha dado tiempo a escribir sobre nada más y ya están aquí los osos polares para llevarme la contraria. Si en la entrada anterior escribía que las petroleras no encontrarían oposición -o al menos no tan sangrienta como en otras partes- para empezar a buscar crudo en Alaska, ahora leo en el Guardian que un grupo de indígenas de Alaska (¿cómo se llaman? ¿alaskianos? ¿esquimales?) ha conseguido frenar las pretensiones de la petrolera Shell.
En alianza con los ecologistas, esta insurgencia en defensa de los hielos de Alaska ha interpuesto un recurso contra la decisión de la Administración Bush de permitir los agujeros en la zona. Entre sus argumentos, aseguran que los osos polares ya están en suficiente peligro de extinción por culpa del cambio climático como para soportar una agresión más. También hablan de las ballenas, a las que el ruido de los trabajos de búsqueda podrían desorientar en sus rutas migratorias. Como respuesta, Shell acepta el envite y asegura que Alaska es una “inversión a largo plazo” para la compañía.
Petróleo contra cambio climático. La vista está marcada para el próximo 14 de agosto.
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