Abans de seguir liat amb la plantilla del bloc paro un moment per enterrar l’enric planellas, una víctima més de la crisi económica. Portava amb mi uns mesos, i va arribar per ajudar-me esquivar l’estupidesa de la meva anterior jefa, que em volia mileurista i amb clàusula d’exclusivitat a la feina. El ricky era, com ja imagineu, un pseudònim per poder continuar pluriempleat, el més avorrit que s’em va ocòrrer.
Avui dilluns publica la seva darrera pàgina de Tecnologías a l’Universal, el gratuit d’Iberia. No cal ser gaire llest per entendre perquè hi deixa d’escriure com a col·laborador, tal com estan les coses al sector. Com tampoc costa de veure que el meu últim canvi de feina ha deixat mig abandonada aquesta casa, tant que ja no sembla ni la mateixa. Ves a saber si és el fantasma del planellas, que ara volta per aquí. No importa: encara que falti una setmana, ja sé quin serà un dels meus bons propòsits pel 2009. a GRAN ESCALA em demana guerra… i jo de moment us desitjo bon Nadal.
Hasta ahora podían contarse las personas en una manifestación. 500 según la Guardia Urbana, dos millones según los organizadores. Pero ahora también pueden contarse las personas unidas por sus gustos, aficiones, series favoritas, grupos favoritos, causas perdidas, causas políticas… lo que sea. Sin ir más lejos, ayer supimos del tipo ése que dice haber robado casi medio millón de euros a diferentes bancos. Enric Duran, se llama, y dice que vive en el extranjero. Se ve que es un veterano del movimiento antiglobalización que ahora habla de decrecimiento. Incluso ha editado un diario con páginas salmón (como los de economía, qué ingenioso el tío) explicando su hazaña, esperando ver la respuesta de la gente.
Pues a lo que iba, que me despisto: 48 horas después, el grup de suport de l’Enric Duran ya tiene 362 miembros. No hace falta que venga la urbana a contarlos.
Actualización: ahora son 596 1.078.
El próximo 15 de marzo se celebra el Día Mundial del Consumidor (aunque podría serlo cualquier otro), y la gente de canalsolidario.org ha montado un blog colectivo -¿Consumes o te consumen?- para convertirnos en consumidores/as “más responsables”. Gente como Intermón Ofxfam, Comercio Justo, Greenpeace y Adena entre otros proponen un Plan de 15 días para consumir menos y mejor.
El espacio nace además con vocación participativa, y pide a los lectores que aporten ideas y trucos caseros “para reducir el consumo de energía”. Aprovechando Google Maps, los usuarios pueden por ejemplo localizar en su ciudad tiendas de comercio justo o asociaciones, y el blog permite también el envío de vídeos y fotos.
Todo muy 2.0, como debe ser, y ejemplo de coordinación de movimientos sociales -reuniendo ideas- a través de la red. ¿Consumes o te consumen?

En este mapa, el tamaño de los países es proporcional a sus reservas de petróleo, y el color se corresponde a su consumo diario de barriles. ¿Adivinan quién consume más? Una pista: es más pequeño que Nigeria.
Los datos son de 2004, por lo que andan un poco anticuados. También los de consumo, ya que China hace un par de años que ya es del mismo color que Estados Unidos; Rusia también ha cambiado.
También resulta curioso ver cómo reencuadrando el mapa con los países más grandes te sale una zona del mundo de la que no se habla muy bien en el resto.
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CivicActions vía Microsiervos.

Ahora que la gente se preocupa cada vez más por el medio ambiente, por las emisiones de CO2, por el cambio climático, por el derroche y el despilfarro, a Telefónica no se le ocurre otra cosa que regalar un Porsche Cayenne al día.
Según el IDAE, el Cayenne que menos contamina está por encima de los 300 gramos de CO2 por kilómetro, muy lejos de los 120 gramos marcados por la UE como objetivo para 2012. Y eso sin hablar de su consumo, de 12,9 litros/100 km.
Un disparo en el pie en toda regla. Mola.
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Consulta cuánto CO2 emite tu coche en la web del IDAE.
Los todoterreno, un “icono de la insostenibilidad”
¿Te has preguntado alguna vez de dónde viene -y adónde va- lo que consumes?
¿Te has preguntado alguna vez por qué consumes?
The Story of Stuff, un enlace muy adecuado para estas fechas.

Los hechos no dejan de existir porque sean ignorados.
Así se da la benvenida al cenit energético en esta web, donde el visitante tiene la opción de escoger entre dos respuestas a la afirmación anterior. Respondiendo sí (sí creo que vaya a producirse una crisis energética a nivel global), se llega a crisisenergetica.org, el manual de referencia para los conversos. Si se elige en cambio no (no creo que ocurra ningún problema grave cuando el petróleo desaparezca), el enlace te lleva a otro sitio…
Cenit energético te recibe además con un vistoso videoclip (Toc Toc: ¿Hay alguien ahí?), un observatorio energético e incluso eslógans para la “cultura de la crisis”. Un ejemplo más de campaña en favor del decrecimiento (aquí va otro, y otro), ante un peligro que los políticos definen como “aterrizaje suave” de la economía o “corrección del mercado” mientras nos distraen con los efectos del calentamiento global.
Pero no nos engañemos. A estas alturas de la película, cuesta creer que en Bali se esté discutiendo realmente sobre el clima. O que sea eso mismo de lo que habla Bush en sus convenciones paralelas que ahora quiere boicotear la Unión Europea. La cuestión no es el clima, sino quién va a quemar el resto de lo que queda de energía. Cuando no quede petróleo o éste sea un producto de lujo (como ya lo es, ¿no?), la reducción en las emisiones no va a ser del 25 o 40% como se pretende, sino de mucho más.
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La foto es de Nueva York hace unos días, una ciudad en la que seguro han oído hablar de derroche energético y contaminación lumínica.

Por fin he conseguido ver El Gran Engaño del Cambio Climático (The Great Global Warming Swindle, Google Video, 75 min., subtítulos en español), el polémico documental que emitió el Canal 4 británico en marzo de este año. Polémico porque, como su propio nombre indica, el documental ataca ferozmente la “nueva religión” del calentamiento global.
La tesis es sencilla: el CO2 no es responsable del cambio climático. Al contrario de lo que se nos dice en las noticias, no existe acuerdo científico sobre qué influye -ni cómo- en el clima del planeta. Pero lo que sí está claro es que no es el CO2, asegura el documental.
Por otro lado, el hombre sólo emite una pequeñísima parte del CO2 que llega a la atmósfera. Los volcanes, por ejemplo, emiten mucho más dióxido de carbono que toda la industria, coches o aviones que hay en el mundo. Así pues, el hombre no tiene ninguna influencia sobre el clima, por lo que pedir que se reduzcan las emisiones de CO2 (como se debate ahora mismo en la ONU) vendría a ser como negar el progreso. El documental da un paso más y afirma que la “propaganda” del cambio climático es un intento de negarles los beneficios de la modernidad a los países en vías de desarrollo, obligándolos a usar energías renovables.
Según The Great Global Warming Swindle, quien en verdad rige nuestro clima es el sol, junto con las nubes y los rayos cósmicos. Los argumentos a favor de la teoría son convincentes, con aparición incluida del bueno de Al Gore, cuya película tiene aquí su contrapunto. Aún así, este documental no se ha librado de las críticas, e incluso alguno de los expertos que aparecen en él se ha quejado de la manipulación de sus declaraciones. Son justo los mismos errores que el Gran Engaño denuncia sobre los informes del famoso IPCC, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas.
Probablemente, la verdad (si es que se puede llegar a saber la verdad última) no esté en ninguno de los bandos. Hay demasiados intereses en juego, y también está el problema energético. Con lo que queda de energía no da para que 6.500 millones de personas lleven el tren de vida occidental. En otras palabras: estamos vendiendo una moto al tercer mundo que nunca podrán montar. Su futuro pasará por otra moto, o no pasará.
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En la Wikipedia, pero en inglés, hay una extensa entrada sobre The Great Global Warming Swindle, y de la Wikipedia he sacado también la imagen de ra, el dios del sol, “responsable del ciclo de la muerte y la resurrección”.

Puede que en el terreno comercial la competencia sea feroz, pero al menos se han puesto de acuerdo en algo: el cambio climático representa una amenaza. Por ello, resulta de agradecer que enemigos declarados como Google, Yahoo! y Microsoft, junto a otros gigantes de la tecnología como Dell, Intel, Lenovo o Hewlett Packard se hayan unido en una iniciativa común para combatir el calentamiento global.
El proyecto, denominado “Climate Savers Computing” (en inglés, algo así como informática respetuosa con el clima), aboga por la reducción en el consumo de energía de los equipos informáticos a escala global. En la presentación del proyecto hace unos días en Londres, directivos del famoso buscador y del fabricante de chips Intel explicaron que un ordenador de mesa convencional derrocha la mitad de la energía que recibe, un desperdicio energético que podría reducirse en un 10% por un coste añadido que no llegaría a los 12 euros por equipo. Aplicando medidas estrictas, aseguraron, en 2010 se podría reducir a la mitad lo que consumen los ordenadores, el equivalente en emisiones de CO2 a retirar de las carreteras once millones de coches.
Pero la apuesta por el ecologismo no se ciñe solamente a los productos que fabriquen estas compañías, sino que también afecta a sus instalaciones. Sin ir más lejos, Google “enchufó” la semana pasada los paneles solares que empezó a instalar hace menos de un año sobre el techo de su sede central, en Mountain View (California). Con una potencia de 1.600 kilowatios, estos más de 9.000 paneles proporcionan el 30% de la energía máxima que necesitan las instalaciones del cuartel general del buscador. Puede que no parezca demasiado, pero con esa cantidad habría suficiente para abastecer a 1.000 hogares. Por algo se empieza.
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Google ha puesto en marcha una página en la que informa sobre los progresos de su proyecto de energía solar. Allí explica cuánta energía generan cada día los paneles en el techo de su centro de operaciones (los de la foto), y la comparan con el consumo de ciertos electrodomésticos de uso cotidiano. Así, por ejemplo, los 9.894 kilowatios/hora que dice que han producido en las últimas 24 horas habrían servido para mantener una tele de pantalla plana encendida durante 82.450 horas, o lo que es lo mismo, durante más de nueve años. El enlace, por aquí.

El biobutanol es un biocombustible de segunda generación que no precisa ningún cambio en los motores de los coches. El biobutanol puede usarse puro o mezclado con gasolina convencional, por lo que la transición de una a otro sería –en principio– fácil.
Buscando por la red he dado con el sitio de BP DuPont BioFuels, dedicado al proyecto conjunto de BP –una petrolera–, y DuPont –una química– sobre este biocombustible. Ambas afirman en su web que a finales de este año comercializarán su primer producto. Hoy en día los biocombustibles apenas representan un 2% del consumo en el transporte, pero ellos aseguran que en un futuro podrían llegar al 30%.
This is just the beginning,
dicen.
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Para ver la animación de BP y DuPont sobre el biobutanol, pulsa aquí.
Gracias, mia!