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tirando de visa

El próximo 15 de marzo se celebra el Día Mundial del Consumidor (aunque podría serlo cualquier otro), y la gente de canalsolidario.org ha montado un blog colectivo -¿Consumes o te consumen?- para convertirnos en consumidores/as “más responsables”. Gente como Intermón Ofxfam, Comercio Justo, Greenpeace y Adena entre otros proponen un Plan de 15 días para consumir menos y mejor.

El espacio nace además con vocación participativa, y pide a los lectores que aporten ideas y trucos caseros “para reducir el consumo de energía”. Aprovechando Google Maps, los usuarios pueden por ejemplo localizar en su ciudad tiendas de comercio justo o asociaciones, y el blog permite también el envío de vídeos y fotos.

Todo muy 2.0, como debe ser, y ejemplo de coordinación de movimientos sociales -reuniendo ideas- a través de la red. ¿Consumes o te consumen?

¿quién tiene el petróleo?

En este mapa, el tamaño de los países es proporcional a sus reservas de petróleo, y el color se corresponde a su consumo diario de barriles. ¿Adivinan quién consume más? Una pista: es más pequeño que Nigeria.

Los datos son de 2004, por lo que andan un poco anticuados. También los de consumo, ya que China hace un par de años que ya es del mismo color que Estados Unidos; Rusia también ha cambiado.

También resulta curioso ver cómo reencuadrando el mapa con los países más grandes te sale una zona del mundo de la que no se habla muy bien en el resto.

  • CivicActions vía Microsiervos.
  • un Cayenne mola más

    Ahora que la gente se preocupa cada vez más por el medio ambiente, por las emisiones de CO2, por el cambio climático, por el derroche y el despilfarro, a Telefónica no se le ocurre otra cosa que regalar un Porsche Cayenne al día.

    Según el IDAE, el Cayenne que menos contamina está por encima de los 300 gramos de CO2 por kilómetro, muy lejos de los 120 gramos marcados por la UE como objetivo para 2012. Y eso sin hablar de su consumo, de 12,9 litros/100 km.

    Un disparo en el pie en toda regla. Mola.

  • Consulta cuánto CO2 emite tu coche en la web del IDAE.
  • Los todoterreno, un “icono de la insostenibilidad
  • el primer paso

    Como suele decirse, reconocer un problema es el primer paso para solucionarlo. Pues bien, por primera vez, una de las cuatro grandes petroleras privadas del mundo -en este caso, Shell- ha reconocido que la producción de crudo tocará techo en 2015. Es decir, de aquí a tan sólo siete años.

    La noticia la he podido leer hoy en un medio generalista como La Vanguardia, aunque crisis energética la publicaba ya el viernes recogiendo y ampliando un artículo del Times. Las dudas para los escépticos deberían empezar a disiparse.

  • Bonus track: A Crude Awakening, The Oil Crash (Google Vídeo, 1h 22min, en inglés).
  • la cola del pez

    Con el objetivo de mantener todos esos millones de coches en marcha y al mismo tiempo reducir las emisiones de CO2, el mundo se halla metido de lleno en la producción de biocombustibles, esa “maravilla ecológica” que además conseguirá reducir nuestra dependencia del petróleo. Sin embargo, no está muy claro que la medicina que supone el nuevo crudo del siglo XXI vaya a ser mejor que la enfermedad.

    El Parlamento británico acaba de presentar un informe en el que pide a la Unión Europea que deje de fomentar el uso de biocombustibles, al menos hasta que se asegure de que su producción no va a resultar aún peor que el daño medioambiental que pretende evitar.

    Las ventajas de los biocombustibles son bien conocidas: proceden de una fuente renovable (caña de azúcar, soja, maíz, remolacha…) y producen mucho menos dióxido de carbono cuando se queman, lo que ayudará a reducir el calentamiento global. También crean nuevos puestos de trabajo en la agricultura, permitiendo a los países más pobres salir de la pobreza.

    Pero ¿y los inconvenientes? Aparte de la deforestación de bosques y selvas para conseguir terreno en el que plantar estos cultivos energéticos (lo que de paso elimina una importante vía para la absorción natural del CO2 en la atmósfera) y de su efecto sobre el precio de los alimentos básicos, muchos de los defensores de los biocombustibles parecen olvidar que toda la maquinaria necesaria para cosechar, trasladar y transformar estos cultivos depende de la gasolina de toda la vida, el petróleo. Todo ello sin olvidar que el abono y los pesticidas necesarios para conseguir que crezcan a toda velocidad resistiendo las plagas también se obtienen a partir del crudo.

    De esta manera, y mientras no se encuentre otra manera de alimentar la maquinaria necesaria para su producción, lo que se está haciendo es cambiar petróleo por biocombustible, lo que, cual pez que se muerde la cola, nos deja prácticamente en el mismo punto de partida. Un poco más hambrientos, si cabe.

  • Biocombustibles: mito o realidad (un PDF largo, pero completo)
  • a hundred bucks

    ¿Sabéis qué? Vuestro abuelo, o sea, yo mismo, fue el primero en comprar un barril de petróleo a 100 dólares…

    El récord de los 100 ya está ahí, listo para ser superado, aunque según parece la historia que hay detrás de este hito es aún más increíble que la escalada de precios del petróleo.
    Puedes leer la noticia original (en inglés) en la BBC o su eco en castellano en el País (el diario digital que cita pero no enlaza).

    el ciclo de las cosas

    ¿Te has preguntado alguna vez de dónde viene -y adónde va- lo que consumes?
    ¿Te has preguntado alguna vez por qué consumes?
    The Story of Stuff, un enlace muy adecuado para estas fechas.

    sin intenciones

    Si se fijan bien, en Bali apenas se discute sobre el clima; se discute de desarrollo, de crecimiento, de quién podrá seguir contaminando y cuánto. La comodidad del primer mundo nos la hemos ganado a base de CO2, y es lógico que los países en desarrollo quieran usar ahora esa misma gasolina que nos hizo crecer, la misma que cada vez es más cara y escasa. Y tal vez algún día, puede que de aquí no demasiado, miraremos atrás y veremos que la lucha global por los últimos recursos del planeta empezó negociando sobre el clima….

    Pero el reloj no se detiene en Bali, y ya se acerca la hora de la típica declaración de buenas intenciones con la que suelen acaban estas reuniones de “alto nivel”.

    Actualización: Ya está, lo volvieron a hacer. El objetivo de la reducción de emisiones (el gran asunto a debatir, ya que Kioto caduca de aquí nada) cayó a un triste pie de página, dejado como siempre a voluntad de los países. Si ésta es la “hoja de ruta” para “un pacto más ambicioso que el Protocolo de Kioto”, el pobre Yvo de Boer lo lleva claro…

    decreciendo

    Los hechos no dejan de existir porque sean ignorados.

    Así se da la benvenida al cenit energético en esta web, donde el visitante tiene la opción de escoger entre dos respuestas a la afirmación anterior. Respondiendo (sí creo que vaya a producirse una crisis energética a nivel global), se llega a crisisenergetica.org, el manual de referencia para los conversos. Si se elige en cambio no (no creo que ocurra ningún problema grave cuando el petróleo desaparezca), el enlace te lleva a otro sitio…

    Cenit energético te recibe además con un vistoso videoclip (Toc Toc: ¿Hay alguien ahí?), un observatorio energético e incluso eslógans para la “cultura de la crisis”. Un ejemplo más de campaña en favor del decrecimiento (aquí va otro, y otro), ante un peligro que los políticos definen como “aterrizaje suave” de la economía o “corrección del mercado” mientras nos distraen con los efectos del calentamiento global.

    Pero no nos engañemos. A estas alturas de la película, cuesta creer que en Bali se esté discutiendo realmente sobre el clima. O que sea eso mismo de lo que habla Bush en sus convenciones paralelas que ahora quiere boicotear la Unión Europea. La cuestión no es el clima, sino quién va a quemar el resto de lo que queda de energía. Cuando no quede petróleo o éste sea un producto de lujo (como ya lo es, ¿no?), la reducción en las emisiones no va a ser del 25 o 40% como se pretende, sino de mucho más.

  • La foto es de Nueva York hace unos días, una ciudad en la que seguro han oído hablar de derroche energético y contaminación lumínica.
  • semana grande del cambio climático en…

    El IPCC, flamante Nobel de la Paz junto al bueno de Al Gore, se reúne desde hoy y hasta el sábado en Valencia para emitir su informe final, el documento que resumirá años de trabajo científico sobre el famoso cambio climático.

    Esta especie de libro verde del calentamiento global, aseguran, será el punto de partida de las negociaciones en diciembre próximo en Bali, donde se empezará a discutir sobre el futuro post-Kioto. El dichoso protocolo caduca en 2012, y visto lo visto, no parece existir demasiado acuerdo sobre qué hacer después.

    La Unión Europea ya ha puesto su oferta sobre la mesa. En marzo, Merkel, Barroso y compañía plantearon reducir un 20% las emisiones de CO2 para 2020, con posibilidad de llegar a un 30% si el resto de países se subían al carro. También para esa fecha, el consumo de biocombustibles deberá llegar al 10%, y las renovables suponer un 20% del total de energía consumida.

    En el otro extremo del cuadrilátero tenemos a Estados Unidos, cuyo presidente se niega en redondo a hablar de recortar emisiones mientras anda más preocupado por reducir su dependencia del petróleo. Y de público están los países en desarrollo, que se ven venir los molinos de viento de lejos cuando algunos de ellos todavía queman boñigas de vaca en casa para cocinar.

    Con toda seguridad, al IPCC le costará sudores y lágrimas aprobar este informe final. De hecho, alguna de los informes anteriores estuvo a punto de acabar sin acuerdo, y existe el peligroso precedente de la Convención contra la Desertificación, que tras una semana de reuniones en Madrid acabó en papel mojado. Y por si fuera poco, la última reunión de Naciones Unidas sobre cambio climático, celebrada en Nueva York en septiembre, evidenció la incapacidad de nuestros políticos de enviar al mundo “una señal y colectiva” de que se va a hacer algo contra el calentamiento global.

    PD: Por cierto, para el día 15 hay convocado otro apagón contra el cambio climático. Ya sabéis, eso de apagar las luces en casa durante cinco minutos como señal de conciencia ecológica. Lástima que el apagón no se haya convocado para de aquí unas semanas, porque así podríamos evitarnos también el consumo de esos miles de bombillas que se instalan en calles y comercios por Navidad… ¿no se trataba de ahorrar energía?

  • el futuro de Kioto pasa por Valencia.